miércoles, 5 de enero de 2011

Los VIRIATOS


Extracto de un artículo de D. Emilio Herrera Alonso (Requeté y Aviador) publicado en la revista Aeroplano.


Ante el alzamiento en España contra el Gobierno del Frente Popular, Portugal no podía permanecer indiferente, dada la ideología de los gobernantes que a la sazón regían los destinos de aquel país, dada la considerable longitud de su frontera y el riesgo de internacionalización que desde los primeros momentos corría el conflicto.

El gobierno del profesor Oliveira Salazar, aunque no ocultaba su simpatía por el bando sublevado, se encontraba con las manos atadas por la Sociedad de Naciones y la Comisión de No Intervención en la Guerra de España (C.N.I.G.E.) a la que se había adherido el 13 de Agosto.

Desde las primeras semanas de la guerra fueron numerosos los portugueses que se presentaron en España en una y otra zona, para tomar parte en la lucha; en el bando nacional se incorporaron a la legión o a unidades de milicias (Requeté y Falange) mientras que los que - en numero considerablemente menor - se unieron a los gubernamentales, lo hicieron integrándose en las Brigadas Internacionales.

Pronto fueron conocidos en la España Nacional los voluntarios portugueses como Viriatos, en recuerdo del guerrero lusitano del siglo II a.C. que opuso una gran resistencia a la ocupación romana.

Los primeros aviadores.

Tres fueron los primeros aviadores que se presentaron en España, a titulo personal, ofreciendo sus servicios a las autoridades nacionalistas; fueron estos, Pequito Rebelo, José Caetano R. Sepulveda Velloso y Aranha, y su incorporación se hizo de forma diferente en los tres casos.

El primero en hacerlo fue el Doctor José Adriano Pequito Rebelo, abogado, terrateniente y agricultor, que había sido alférez miliciano de Administración Militar y tenia 44 años de edad.

Se presentó en Burgos pilotando la Passarola, avioneta de su propiedad, a la que sin borrar su matricula civil portuguesa, CS-AAL, le fueron pintadas escarapelas negras en planos y fuselaje y la cruz de San Andrés, negra sobre fondo blanco, en el timón de dirección.

La Passarola era una avioneta biplaza, monoplano, de ala baja, Miles DH Gipsy Major de 130 CV.


Pequito Rebelo estuvo adscrito, como alférez honorario, a distintas unidades y aeródromos, realizando en los primeros meses, frecuentes misiones de enlace y transporte, y algunas de reconocimiento, visual y fotográfico. Más tarde estuvo agregado como 2º Piloto al 1-G-22, grupo de bombardeo pesado, equipado con Junkers Ju-52, realizando varias misiones de guerra. Al final de la campaña, con el empleo de Capitán honorario de Aviación, tenia casi 1.000 horas de vuelo, de las que más de 400 las había realizado en misiones de guerra con varias condecoraciones en su haber, lo que no impediría ser de nuevo condecorado al regresar a Portugal.

José Caetano R. Sepúlveda Velloso fue uno de los primeros portugueses que cruzaron la frontera para combatir al Frente Popular, alistándose en el Requeté Castellano en el Tercio Castellano de Mola, con el que luchó en el Norte.

Sepúlveda, que tenía el titulo de Piloto de Turismo, solicitó servir en la Aviación Nacional, y en enero de 1937, tras pasar brevemente por la escuela de Tablada, recibía el titulo de Piloto de Aviación de Guerra.

Velloso fue destinado a la base de Hidros de la bahía de Pollensa con el nombramiento de alférez de complemento fue destinado al 1-G-70, grupo de hidroaviones Dornier "Wal" estacionado en Cádiz.



Voló en misiones de reconocimiento sobre el Mar de Alboran y el golfo de Cádiz. En abril, pasa al 2-G-62, estacionado en la bahía de Pollensa (Mallorca) y equipado con hidroaviones Cantz Z-50, con el que realizó numerosos y arriesgados servicios en largos vuelos, a veces sobre aguas enemigas. En uno de estos servicios, después de su ascenso a Teniente en Agosto de 1937, resultó herido en combate con un "Chato" republicano sobre la base enemiga de Los Alcázares.

Al amanecer del 15 de Marzo de 1938, su avión fue derribado por las defensas antiaéreas de Vinaroz, siendo capturado y prisionero.

Permaneció preso en el castillo de Montjuïch, en Barcelona, hasta Enero de 1939, en que fue canjeado. Se reincorporó a su grupo y aun tuvo tiempo de participar en la invasión de Menorca. Terminada la guerra, como teniente, y con 196 servicios de guerra, más de 550 horas de vuelo y 14 encuentros con la caza enemiga, le fue impuesta la Medalla Militar individual el 4 de Junio de 1939 en Salamanca, aunque ya poseía otras de menor importancia.

El tercer aviador portugués que se presento a las autoridades Nacionales fue Simao Aranha, que lo hizo en Marzo de 1937. Como tenia el titulo de piloto de turismo, fue enviado a la escuela de transformación de El Copero, de donde salió con el nombramiento de Alférez de complemento y el titulo de piloto de avión de guerra.

Fue destinado al grupo 6-G-15, equipado con Heinkel He-45 "Pavo", y encuadrado en la primera escuadrilla de este. Recibio su bautismo de fuego en el frente de Asturias, participó en la batalla de Brunete, en la ofensiva sobre Santander y en el frente de Lerida, donde derribado por la DECA enemiga se vio forzado a aterrizar en mal terreno. El avión se incendió y resultó con quemaduras en el brazo y la mano derecha; su observador salió ileso. Repuesto de sus heridas, fue destinado como 2º piloto al 2-G-22, equipado con Junkers Ju-52, con el que participó en la ofensiva de Teruel. Deseoso de más acción, pidió y obtuvo el traslado al 4-G-2 equipado con Heinkel He-51, con el que combatió en Extremadura y en la ofensiva Nacional de 1938, y en la Batalla del Ebro.

En la batalla del Ebro realizo cincuenta y cinco misiones de guerra, resultando su avión alcanzado por proyectiles enemigos en muchas de ellas y siendo derribado en una, logrando tomar tierra a poca distancia del frente, en territorio Nacional.

Terminaba la guerra como teniente de complemento y con casi media docena de condecoraciones en su haber, entre las que había la medalla de sufrimientos por la patria (por sus quemaduras) y una cruz de guerra.



La misión militar portuguesa.

El gobierno portugués, que había roto relaciones diplomáticas con el gobierno de Madrid en Octubre de 1936, decidió el envió de una misión militar de observación (M.M.P.O.E.E). Todas las Armas, Cuerpos y Servicios de las Fuerzas Armadas estuvieron representados en la misión en algún momento, a excepción de la Marina, y en ella hubo milicianos, oficiales, sargentos y clases de tropa.

La misión se dividió en dos secciones denominadas, respectivamente, Observación y Asistencia.

Los aviadores asignados a la misión de Observación fueron los siguientes:

El teniente Coronel Antonio de Sousas Maia, el Capitán Antonio Dias Leite y el Teniente Joao Faustino Alburquerque de Freitas participaron en la batalla de Brunete, en Julio de 1937, como ametralladores de Ju-52 en el 1-G-22 y participaron en ataques a Villanueva del Pardillo y Quijorna desde el aeródromo de Olmedo. Tras dos semanas, regresaron a Portugal.


En Mayo y Junio de 1938, otros 2 aviadores portugueses entraron a la sección de Observación. Eran los tenientes Joao Baptista Peral y Venancio Augusto Deslandes. Volaron agregados como ametralladores de Savoia S-79 de la II Brigada Área, participando en misiones sobre Levante.

Los aviadores asignados a la misión de Asistencia fueron doce y se dividieron en tres grupos:

"Viriatos" del primer grupo.

Lo formaban los furrieles Soares de Oliveria y Krug, y los cabos 1ª Guimaraes dos Santos, Flores de Barros y Pinto Bastos.

Tras pasar por la Escuela de Transformación de Jerez de la Frontera, de abril a Julio de 1938, y recibir el nombramiento de Alfereces legionarios, fueron destinados a grupos de "cadena" equipados con He-51.

Al 1-G-2 fueron Krug y Soares de Oliveira, el resto formaron parte del recién creado 4-G-2. En principio todos fueron a Logroño donde practicaron el ataque en cadena. El 26 de Julio, el 1-G-2 se trasladó a escatrón para participar en la Batalla del Ebro.

El 14 de Agosto, ametrallando en vuelo rasante en el sector de Gandesa, entre las cotas 601 y 705, el avión de Augusto Krug fue alcanzado por un proyectil explosivo que le provocó grandes destrozos en ambos planos del lado derecho. Pudo aterrizar en un llano entre dos lomas, cercano a Villaba de los Arcos. El avión aterrizó sin sufrir daño alguno, aparte de los causados por el fuego enemigo. Fue felicitado por el general Jefe del Aire.




Peor suerte corría Soares el 28 de Agosto, atacando la cota 621 en el sector de Gandesa, ya que cada avión era alcanzado en cada pasada debido a la densidad del fuego antiaéreo republicano.

Pilotaba el avión 2-87 y al realizar la cuarta pasada de ametrallamiento, a escasa altura sobre las posiciones enemigas, fue alcanzado en el deposito de gasolina; esto no impidió al bravo piloto continuar en la "cadena" y lanzarse de nuevo al ataque al llegar su turno, siendo alcanzado esta vez en el timón de profundidad que quedo destrozado, quedando sin mando el avión y estrellándose contra la trinchera enemiga. Le fue concedida a título póstumo la Medalla Militar Individual.

Por lo que respecta al resto del primer grupo que no voló en el 1-G-2, salieron hacia Trujillo, bajo el mando del Comandante Martinez de Pisan, encuadrados en el 4-G-2, para participar en la ofensiva contra el valle de La Serena, en Extremadura. Más tarde fueron enviados al frente del Ebro, y posteriormente participaron en la ofensiva sobre Cataluña. El 11 de Enero de 1939, Guimaraes fue derribado sobre Mas de las Matas, y aunque el avión quedó totalmente destruido en el aterrizaje forzoso, el piloto salió totalmnte ileso.

Los del segundo grupo.

Lo formaban los cabos 1ª Porto Correia, Da Cunha, Sousa e Faro y Morais Calda. Tras volar un breve tiempo como tripulantes de diversas unidades aeas por no disponer de plazas suficientes en escuelas de vuelo, pasaron por la escuela de transformación de El Copero.

Edmundo Porto Correia y Luis Filipe Craveiro Lopes de Sousa e Faro fueron destinados al grupo de cadena 6-G-15 equipado con He-45 "Pavo", incorporandose en mayo de 1938 y recibiendo su bautismo de fuego en la reducción de la bolsa de Bielsa, en el pirineo aragonés. Luego lucharon en la cabeza de puente sobre Balaguer, en la ofensiva sobre Valencia y en la batalla del Ebro.

El 22 de agosto, apoyando a la infantería Nacional sobre Villalba de los Arcos, los "Pavos" recibieron tanto daño de la DECA republicana que fue necesario enviarlos a reparar a Logroño. El 5 de Septiembre, en el primer vuelo de prueba después de la reparación, al "Pavo" 15-9 se le desprendieron los planos a la salida de un picado, cayendo violentamente a tierra y destrozándose, acabando con la vida del piloto Fernando Allepuz Manso y el ametrallador Edmundo Porto Correia. Los restos de Porto Correia fueron trasladados a Portugal para enterrarlo en su localidad natal. Se le concedió a titulo póstumo una Cruz de Guerra y la Medalla de la Campaña.

Sousa e Faro ya no estaba en el 6-G-15 cuando ocurrió este accidente, ya que en agosto de 1938 pasó al recién formado grupo de bombardeo 8-G-27, equipado con Dornier Do-17 "Bacalao". Con esta unidad Sousa e Faro participó en cinco misiones en la Batalla del Ebro como ametrallador bombardero. Posteriormente, fue enviado a la escuela de Jerez, de la que salió para su nuevo destino de 2º piloto en el grupo 4-G-28, equipado con Savoia S-79, con el que realizó 17 misiones en la campañ de Cataluña y en el que permaneció hasta el final de la guerra.

Otro de los Viriatos del 2º grupo fue el cabo 1ª Antonio Henriques da Cunha, fue enviado al 1-G-22 como bombardero y ametrallador de un Ju-52, participando en las campaña de Extremadura, Levante y la Batalla del Ebro. Paso por la escuela de Jerez por las mismas fechas que lo hizo Sousa e Faro, Octubre-Noviembre de 1938, y a su salida fue destinado como 2� piloto de bombarderos ligeros bimotores Caproni C-310 en el grupo 9-G-18, participando en la campaña de Cataluña, en Enero de 1939.

El cuarto componente del 2º grupo, el cabo 1ª Teotonio de Morais Caldas, promovido a alférez fue destinado como ametrallador al 4-G-12, grupo de "cadena" dotado con Romeo Ro-37 con el que participó en diez misiones en el frente de Teruel. Más tarde pasó por los grupos 8-G-18, de bimotores Caproni C-310, y 1-G-22, con Ju-52, con los que tomo parte en la Batalla del Ebro. También pasó por la escuela de Jerez, aunque a su salida solo pudo participar en una misión en el frente cataluña como 2º piloto de S-79, en el 6-G-28, ya que cayó enfermo y fue repatriado el 3 de Enero de 1939.



Los tres del grupo tercero.


El tercer grupo de Viriatos en la sección de asistencia estaba formado por tres aviadores de distinta procedencia que tuvieron diferentes experiencias en España.

El cabo 1ª mecánico Francisco levi Vieira Cardoso Dias , que habia empezado en Portugal el curso elemental de piloto, llegó a España en abril de 1938, fue nombrado alférez legionario y fue enviado a Tablada a hacer el curso elemental. en diciembre fue enviado a la Escuela de Transformación de Jerez de la Frontera, recibiendo el titulo de piloto de guerra el 22 de de Febrero de 1939 y fue destinado a los Aero 101 "Oca" del 5-G-17 con el que apenas llegó a volar ya que fue transferido al 5-G-27, con Dornier Do-17 "Bacalao" con el que realizó nueve servicios de guerra antes del fin de las hostilidades.

Joao Tales de Silva, piloto de turismo, que había solicitado venir a España como miliciano, fue nombrado alférez y destinado al aeródromo de Granada como tripulante. En septiembre fue enviado a realizar el curso de Oficiales milicianos de Aviación, y al no superarlo fue dado de baja de la sección de asistencia.

El sargento mecánico Antonio Ramos, promovido a alférez, fue destinado como mecánicoal 3-G-28, equipado con Savoia S-79, participando en 48 misiones de combate, siendo su avión alcanzado por la artillería antiaérea varias veces y herido en una ocasión.


Emilio Herrera Alonso


































































































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