sábado, 29 de enero de 2011

Dr. Antonio Oliveira Salazar, la mística de un laico



Coautor del Pacto Ibérico, que pondrá fin oficial a una desconfianza histórica entre España y Portugal

Nacido en Santa Comba Dao en 1889 (Beira litoral), en el entorno de una familia humilde campesina. Pronto demostró actitudes en el seminario de Viseu, donde estuvo ocho años preparándose para ser sacerdote y llegando a recibir las órdenes menores. A pesar de su religiosidad, decide permanecer seglar, aunque su experiencia de piedad le llevará a vivir con sobriedad y un halo de misticismo toda su vida, permaneciendo soltero, y llevando la vida doméstica con la única ayuda de una sobrina huérfana de madre.

A partir de 1910, estudia Derecho en la Universidad de Coimbra, la más prestigiosa del país hermano. En 1914, el joven Salazar consigue la cátedra de Economía Política y se convierte en uno de los mayores expertos en temas financieros. Ya en el mundo universitario, Salazar, acorde con su formación pertenece a los Jóvenes Católicos. Admirado por las enseñanzas del catolicismo social de León XIII, el cardenal belga Mercier y laicos como Toniolo y Volgesang, forma parte del Centro Demócrata Cristiano, creado en 1917, organismo que quiere difundir el catolicismo social en Portugal y formar si es posible un movimiento político que defienda los derechos de los católicos, como ocurría en Alemania, Italia y Francia. En 1921, Salazar sería diputado del pequeño grupo del centro.

Sin embargo, la situación es problemática durante la primera república, ferozmente anticatólica. La crisis económica, social, política y moral que se vive incentiva en la sociedad y los grupos de intelectuales a ver en el ejército la institución que regenere el país con un golpe de fuerza que lleve a la reforma política o a un cambio antiliberal de la república. El 28 de mayo de 1926 se produce la intervención militar encabezada por el general Gomes da Costa, sustituido posteriormente por el general Carmona, un hombre que representaba mejor la equidistancia entre los reformistas conservadores y los católicos autoritarios. No obstante, la ausencia de un programa de regeneración política y el caos financiero producido por una nefasta administración crean la necesidad de llamar a Salazar como ministro de Hacienda.

Cuando en 1928 se convierte en el hombre de las Finanzas, exige poder extraordinario sobre los presupuestos. Su buena labor y orden en el campo difícil de las finanzas, pronto le convierten en la estrella del gobierno. En 1932, el mariscal Carmona, que ejerce de presidente de Portugal le entrega la presidencia del gobierno. Salazar desde la magistratura del ejecutivo emprende una labor coherente con su catolicismo y la necesidad de regenerar el país, poniendo las bases de un régimen superador del liberalismo democrático. A partir del año siguiente ve aprobado en referéndum su proyecto de constitución corporativa, inspirada en las encíclicas Rerum novarum y Quadragesimo anno. Su proyecto político denominado Estado Novo será el primero que se inspire tan claramente en las directrices expresadas por el magisterio de la Iglesia.

El régimen luso estructura su economía de forma corporativa, aunque no estatista al modo italiano. Sostiene la figura de un partido único, la Unión Nacional, como vehículo político de las inquietudes de los portugueses. Sin embargo, aunque consigue agrupar a un amplio abanico de familias de la derecha lusa. Los integralistas, favorables a la instauración de una monarquía tradicional y que ven colmados algunos de sus objetivos, quieren culminarlos con el cambio de régimen. Por otro lado, Rolao Preto con sus nacionalsindicalistas pretende una radicalización social del régimen que le lleve a una mayor cercanía con los Estados fascistas, siendo reprendido y su movimiento disuelto.

Entretanto, en su política exterior ayuda a la España nacional, dándoles auxilio, ayuda material y la aportación de varios miles de "viriatos" al campo de batalla. Durante la II Guerra Mundial, mantendrá la neutralidad, aunque en firme en su alianza con Gran Bretaña. Con el país hermano firmará el Pacto Ibérico, que pondrá fin oficial a una desconfianza histórica entre los dos países. Sin embargo, en los años sesenta, la descolonización perturbará la tranquilidad del imperio ultramarino portugués con el inicio de una interminable guerra de guerrillas que sangrará al pequeño país. El mantenimiento del imperio será la máxima de Salazar, quien verá la desaparición de los enclaves lusos en la India independiente. Pero en 1968, su estado de salud, ya débil, se empeora por una caída y tiene que dejar el poder al profesor Marcelo Caetano, un tecnócrata católico de gran prestigio profesional. Dos años después moría en Lisboa el fundador del Estado Novo, el primer Estado Corporativo Católico..


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