lunes, 20 de diciembre de 2010

In memoriam:Almirante don Luis Carrero Blanco

Nació en Santoña el 3 de marzo de 1903.
Ingresó en la Escuela Naval en 1918 y tomó parte en la campaña de Marruecos de 1924-1926.
Al producirse el Alzamiento Nacional y huyendo de ser ejecutado por milicias republicanas se refugió en las embajadas de Méjico y Francia, hasta que en junio de 1937 consiguió evadirse a la zona nacional.
Sirvió de enlace naval del Ejército del Norte con el general Dávila, y desempeñó la jefatura de operaciones del Estado Mayor de la Armada en 1939.
En 1940 fue nombrado subsecretario de la Presidencia del Gobierno, que desde 1951 tuvo categoría de ministro.
El 22 de julio de 1967 (siendo almirante) fue nombrado vicepresidente del Gobierno.
Ayudó a la designación del príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco como rey.
El 8 de junio de 1973 fue nombrado Presidente del Gobierno.
El 20 de diciembre de 1973 fue asesinado por la banda de izquierda nacionalista vasca ETA en la calle Claudio Coello de Madrid mediante una bomba colocada en el subsuelo.

Su personalidad estaba integrada de seis elementos:

Convicción inquebrantable de su fe católica.
Su entrega a una idea de España, la España tradicional, muy semejante a la de Franco: la España de los Reyes Católicos, los Austrias mayores, la defensa de la fe y el horizonte universal.
La vocación y la profesionalidad de marino.
El hábito del estudio en dos planos: el perfeccionamiento profesional, el estar al día; y el fortalecimiento intelectual de sus principios mediante un estudio constante.
La identificación absoluta con el modo de pensar y los designios de Franco sobre España, que es la clave de su actitud política.
Su vida laga de marino, su sentido estratégico de las relaciones internacionales y de la situación de España en el mundo. Curiosamente esta vista larga permitía que sus opiniones se modelasen con una flexibilidad y un pragmatismo que muchos desconocen; y que, por ejemplo, si no le hubiesen eliminado sus enemigos (que no eran solamente los terroristas ejecutores), habría dirigido, a las órdenes del Príncipe, una transición diferente de la que hemos experimentado, pero en ningún caso una involución pura y dura, como piensan quienes no le conocen.
Ideario del Almirante Carrero Blanco
«Nuestro Régimen ha venido a superar la división entre derechas e izquierdas y todo cuanto suponga enfrentamiento implacable y sistemático de los españoles. Hay una libertad que no queremos: la de la autodestrucción. No sé si siempre es el interesado el mejor definidor de sí mismo, pero si usted me pide que me defina políticamente no tengo ningún inconveniente en hacerlo con toda claridad. Soy un hombre totalmente identificado con la obra política del Caudillo, plasmada doctrinalmente en los Principios del Movimiento Nacional y en las Leyes Fundamentales del Reino. Mi lealtad a su persona y a su obra es total, clara y limpia, sin sombra de ningún íntimo condicionamiento ni mácula de reserva mental alguna.»
Estas palabras fueron dichas por el nuevo presidente del Gobierno español, almirante don Luis Carrero Blanco, en el curso de una de las pocas entrevistas que ha concedido a lo largo de su vida política. En este caso se trata de las declaraciones realizadas a don Emilio Romero el 7 de febrero de 1968.
De acuerdo con algunas de sus declaraciones y discursos, éste es, en resumen, el pensamiento político del almirante Carrero.
AUTORIDAD
«La salvaguardia de la justicia, del orden, de la paz interior y la tutela del bien común, cumpliendo y haciendo cumplir las leyes, que es la función básica de todo Gobierno, exige el ejercicio de la autoridad, y ello entraña fortaleza y energía, sobre todo en los momentos actuales del mundo, caracterizados en no pocos aspectos por claros síntomas de crisis de autoridad.»
DEMOCRACIA
España «ha establecido ya, con nuestros Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino, una democracia moderna, peculiar, que asegura la convivencia, promueve el progreso y establece la justicia. Esta democracia, garantía de nuestra unidad, tiene de nuevo la actualización a los tiempos modernos de lo tradicionalmente español, y de atractivo el ser un traje a nuestra medida "castizo y español" -como dijo el Caudillo en su discurso inaugural de las Cortes el 17 de marzo de 1943 -, que si el Régimen liberal y de partidos puede servir al progreso de otras naciones para los españoles ha demostrado ser el más demoledor de los sistemas».
CATOLICISMO
«Yo creo que en España somos todos, o al menos una inmensa mayoría, católicos. ¿Qué es, pues, el sector católico? El ser católico es profesar una creencia religiosa. El católico sirve a la Iglesia de la que forma parte, pero si para sus fines políticos o de cualquier otro orden, se sirve de la Iglesia poniéndose una etiqueta de católico, no obra, a mi juicio, como buen católico, porque, aunque actúe dentro del Decálogo, implica a la Iglesia en sus actividades terrenas.»
UNIDAD
«Debemos cuidar de nuestro acervo espiritual y tradicional, no tomando de lo que viene de fuera más que lo bueno, puesto que son los monos y no los hombres, los que copian todo sin discriminación. Hoy hay en el mundo una ofensiva decisiba contra los valores morales; defendámonos. (...) Huyamos del derrotismo, de la crítica fácil, irresponsable y destructora; del chisme, del conciliábulo y de la mentira. Trabajemos por la unidad, en la que está nuestra fuerza, y no en la disgregación en grupos y grupitos.»
CONTRASTE DE PARECERES
«Yo entiendo que en nuestro sistema político el contraste de pareceres tiene lugar, en cada momento y sobre cada cuestión determinada, en los distintos escalones de la Organización Sindical, en las reuniones de Ayuntamientos y Diputaciones y, sobre todo, en el seno de las comisiones de las Cortes Españolas y del Consejo Nacional.»
RENTA NACIONAL
«El bienestar de un pueblo no radica sólo, evidentemente, sobre la disponibilidad de bienes materiales, pues en el hombre, por su propia condición de portador de valores eternos, han de tener prioridad los valores espirituales. Pero es indudable también que, incluso como garantía de la afirmación y conservación de los mismos, el hombre tiene necesidad de una seguridad de orden material en su vida, que le garantice un trabajo cuya remuneración le permita el poder disponer de bienes materiales, incluso cuando por edad o enfermedad no pueda trabajar, y esto sólo puede ser logrado aumentando, en la mayor medida posible, el crecimiento de la renta nacional y distribuyéndola con equidad entre todos.»
LA GUERRA CIVIL
«En nuestra guerra de 1936 a 1939, no se ventilaban ni pleitos dinásticos, ni cuestiones de régimen político interior, ni intereses privados ni colectivos de ninguna especie; se trataba, simple y llanamente, de defender nuestra independencia como nación y t nuestra fe como cristianos. Nuestra guerra no fue, pues, una guerra civil; fue una guerra de Liberación y una Cruzada. Fue una guerra de Liberación, pues lo que estaba en juego era nuestra independencia como nación. (...) En cuanto al calificativo de Cruzada, son cruzadas las luchas en defensa de la fe.»
MARXISMO
«Contra la injusticia evidente que entrañaban las monarquías absolutas del siglo XVIII, se alza el liberalismo, pero el liberalismo tiene la tara congénita de su ateísmo y de poner las libertades del individuo por encima del bien común de la colectividad nacional; y las consecuencias son: la atomización de la sociedad, la constitución de banderías en la figura de los partidos políticos, la lucha permanente de unos contra otros y la debilidad del conjunto de todos. Contra la enorme injusticia social que representa el capitalismo liberal, surge el marxismo, pero el marxismo, también ateo, se fundamenta en dos errores de bulto: la lucha de clases y la anulación del estímulo como motor del trabajo.»
MOVIMIENTO NACIONAL
«El Movimiento Nacional (...) tiene como conceptos claves: La unidad, la justicia social y la supeditación al bien común de todos los intereses personales y colectivos. Estos tres conceptos son básicos e irrenunciables. Por ello, todo lo que propenda a la creación de banderías en el seno de la sociedad atentando a su unidad, todo interés que trate de frenar la marcha hacia la plena justicia social y todo lo que trate de supeditar el bien común a los individualismos, es intrínsecamente malo y debe ser evitado y corregido. La intransigencia es un defecto humano cuando se trata de cosas accesorias, pero es un deber indeclinable cuando lo que está en juego son cuestiones fundamentales. Confundir lo fundamental con lo accesorio es un peligro contra el que hay que estar permanentemente prevenidos.»
MONARQUÍA
«Vuestra decisión (refiriéndose a Franco) instauró una monarquía nueva en un Estado nuevo; un Estado cuyo Régimen político ha producido en estos treinta y tantos años un progreso económico y de justicia social, que a la vista de propios y extraños está y que no tiene comparación posible con ningún otro período de nuestra vieja historia.»
LEALTAD A FRANCO
«En los primeros días del mes pasado (junio de 1973), Su Excelencia el Jefe del Estado tuvo a bien hacer uso de la suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general que le confieren las leyes de 30 de enero de 1938 y de 8 de agosto de 1939, de conformidad con lo establecido en el apartado 11 de la disposición transitoria primera de la Ley Orgánica del Estado, para suspender, mediante la promulgación de la ley del pasado 8 de junio, la vinculación de la Presidencia del Gobierno a la Jefatura del Estado, establecida en el artículo 16 de la ley de 30 de enero de 1938, continuando, naturalmente, en la Jefatura del Estado la plenitud atribuciones que dichas disposiciones le confieren. y a continuación, y por decreto de la misma fecha, designó presidente del Gobierno, previa presentación de tema por el Consejo del Reino, de conformidad con lo establecido en el artículo 14 de la Ley Orgánica del Estado. ¿Qué significación tiene esta decisión?
Algunos comentaristas políticos han insistido en que significa la puesta en plenitud de vigor de la Ley Orgánica del Estado. Este concepto de plenitud de vigencia de la Ley Orgánica del Estado es, al menos, equívoco, y, quizá requiera ciertas precisiones.»
«PARA DEJARLO ATADO Y BIEN ATADO»
«Cuando una ley ofrece varias opciones, dicha ley está en plenitud de vigencia cualquiera que sea la opción que se adopte. La Ley Orgánica del Estado, en su disposición transitoria primera, permitía la opción de que el Jefe del Estado conservara vinculadas Jefatura de Estado y Presidencia del Gobierno; la misma disposición transitoria, en relación con el artículo 14, ofrecía a la Jefatura del Estado una segunda opción: la de suspender la vinculación de la Presidencia a la Jefatura del Estado y nombrar un presiden- te de Gobierno. Esta segunda opción es la que el Caudillo, en virtud de sus atribuciones, ha puesto ahora en práctica.
Esta decisión no significa, pues, que la Ley Orgánica del Estado no estuviera hasta ahora en plenitud de vigencia, porque lo está desde su promulgación. Lo que realmente significa, es que el Caudillo, en razón de la prudencia política y de su voluntad de ir avanzando paso a paso en el proceso institucional, ha considerado ahora conveniente y oportuno, para dejarlo todo atado y bien atado, establecer ya desde ahora el supuesto-obligado tras las previsiones sucesorias: la distinción de las esferas institucionales de la Jefatura del Estado y de la Presidencia del Gobierno.»
CULMINACIÓN DEL PROCESO INSTITUCIONAL
«Y al poner ahora en totalidad de funcionamiento todas las instituciones que normalmente han de funcionar al cumplirse las previsiones sucesorias, es cuando culmina la obra política del Caudillo. Éste es, ciertamente, el profundo significado político de su decisión del pasado mes de junio.
Como consecuencia de esta culminación del proceso institucional, hay por primera vez en España, después de 37 años, un presidente del Gobierno distinto del Jefe del Estado, de un Jefe del Estado de tan excepcionales características como el Caudillo de España, y es lógico que un hecho de esta naturaleza produzca expectación y, posiblemente, inquietudes.
Siempre he creído que "el ponerse en el caso del otro" es un buen sistema para juzgar con acierto las situaciones y poniéndome en el caso de sus señorías y en el de los españoles a quienes en estas Cortes representan, pienso que, habiendo recaído sobre mi persona la designación de presidente del Gobierno, es muy posible que muchos quisieran saber por qué he aceptado un cargo de tan alta responsabilidad; cuál es mi significación política; qué vinculaciones e intereses de todo orden puedo tener, y qué pienso hace; para dar cumplimiento a la misión que se me ha confiado y que tan directamente afecta a todos. Y como esta curiosidad es muy lógica y está plenamente justificada, me considero en el deber, al tener el honor de dirigirme hoya sus señorías, de empezar por satisfacerla cumplidamente.»

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