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martes, 28 de enero de 2014

Formaré junto a mis compañeros que hacen guardia sobre los luceros...





Nos ha dejado, pero no se ha ido. Él ha sido el Jefe, el Camarada y el amigo... el hombre que ha ostentado hasta hoy los tres luceros de la capitanía instituida por José Antonio. Nos deja con su vida una lección de amor a España. Hoy ya está en esos luceros en los que muchas veces buscamos fuerzas para continuar. Sólo puedo rezar, mirar hacia lo alto y lanzar un fortísimo ¡Blas Piñar! Presente.

lunes, 22 de octubre de 2012

LA VOZ DE UN PROFETA

 




Y en ésta ocasión más que nunca. Atentos a las palabras, pronunciadas en esta ocasión por José Antonio. No me dirá que no son proféticas, como si fuesen dichas para la triste y desastrosa, situación que nos ha tocado vivir. Parece que nos está observando desde el PASADO, indicándonos que ya han pasado más de 75 años, y no hemos avanzado nada: "Todos los trabajadores, ante la angustiosa situación presente, han de preguntarse a qué se debe el que, a pesar de los constantes cambios de Gobierno, a pesar de haber gobernado las izquierdas, a pesar de los Gobiernos de centro y de derecha, el paro aumente sin cesar, la carestía de vida se haga cada vez más agobiadora y la pugna entre las clases sea cada día más áspera. Con Gobiernos en que figuraban ministros socialistas, todas las calamidades que abruman a la masa obrera no sólo no tuvieron solución, sino que se agudizaron. Con Gobiernos de derecha, toda la política se orienta en contra de los productores; empeoran las condiciones de trabajo, se reducen los jornales, aumentan las jornadas, se los persigue, etc. ¿Qué significa esta coincidencia en el fondo de los partidos políticos, sean de derechas o sean de izquierdas? Significa que el régimen de partidos es incapaz de organizar un sistema económico que ponga a cubierto a la masa popular de estas angustias; que tanto unos partidos como otros están al servicio del sistema capitalista". José Antonio ("Arriba", nº 20, 21 de noviembre de 1935)

martes, 31 de julio de 2012

El Ángel del Alcázar

ANTONIO RIVERA
(1916-1936)




http://elblogdecabildo.blogspot.com.es

En enero del 36 Antonio termina su carrera de abogado. Después de las elecciones del 16 de febrero las cosas van de mal en peor. En marzo hace Ejercicios Espirituales en Madrid con el padre Caballero, que luego ejercerá su sacerdocio heroicamente de capellán en el frente de combate. En estas Ejercicios, Rivera ve que ya no es tiempo de planes terrenos, sino de dar la vida por Dios. Y escribe: “Por mí nada puedo. Pero en Dios lo puedo todo”. “Las ciudades de la Pentápolis no se salvaron, porque faltaba un justo. La salvación de España puede depender de mi santificación”. Por eso, cuando el 21 de julio le llega el gran dilema, Antonio se encierra en el Alcázar voluntariamente, porque cree que debe inmolar su vida para satisfacer a la justicia divina. El concebía a España como una misión de apostolado, y ofreció su vida creyendo participar en esta misión. Pío XII confirmó años después que los combatientes católicos españoles defendieron los valores eternos de la religión “con espíritu de cruzados”.

En el Alcázar se propuso ser un soldado más de España, y además ejercer su apostolado entre aquellos hombres y mujeres en tan especial situación. Y lo hizo de manera magistral, animando a todos, elevando su espíritu, fomentando la oración en común, aclarando dudas e infundiendo un optimismo que tenía algo de sobrenatural. Allí practicó y repitió mil veces su consigna: “Tirad, pero tirad sin odio”. Obedeció siempre las órdenes del mando y se ofreció voluntario a misiones durísimas. En una de éstas, la recuperación de una ametralladora en riesgo de caer en manos enemigas, Antonio fue herido en un brazo y vio cómo el cadete que le acompañaba en la misión caía con un pie destrozado. Antonio se revistió de valor, y dándose cuenta de que Dios esperaba de él en aquel momento un esfuerzo sobrehumano, apretó contra el cuerpo el brazo a punto de desprendérsele, y gritando vivas a Cristo Rey y a España se fue por su propio pie a la enfermería, dejando a los que le contemplaban, atónitos de admiración. Hubo que amputarle el brazo izquierdo en las condiciones que se pueden imaginar, en unos sótanos malolientes, a la luz de un candil de sebo de caballo, sin apenas anestésicos... Antonio resistió dando pruebas de un temple verdaderamente toledano.

El postoperatorio fue terrible. Antonio iba perdiendo fuerzas y llegó a creer no llegaría a ver la liberación de la fortaleza. Pero el Señor permitió que viera cómo las tropas nacionales liberaban el Alcázar la noche 27 de septiembre, y a la mañana siguiente a su familia, que lo buscaba con angustia. Antonio procura levantar el ánimo de aquellos seres queridos que apenas si reconocen su rostro entre tanta barba y pelo mal cuidado... Antonio puede confesar y comulgar. Llora. Pero no del dolor, “sino porque hoy he comulgado y os he vuelto a ver”. En camilla, penosamente, entre escombros y cadáveres insepultos, Antonio es conducido a su casa y reposa entre sábanas limpias. Su corazón encuentra motivos para alabar a Dios por las delicadezas que tiene para con él. Comenta a un periodista: “Para que vea usted cómo haciendo Ejercicios Espirituales se aprende a defender a España”. Todavía pide a Dios que le deje sufrir más antes de morir. Y comulga cada día con gran fervor. Parece que hay indicios de mejoría. La cicatrización va bien, pero aparece una septicemia y hay que operar dos abscesos. Especialmente las tres últimas semanas de noviembre son terribles. Los dolores arrecian, la fatiga aumenta, se ahoga, siguen las intervenciones quirúrgicas...

En la madrugada del 20 su padre lo encuentra muy mal y se va llorando a comunicarlo a su esposa. Su padre, con entereza, le informa del peligro de que falle el corazón y no reaccione. El sacerdote entra para hacerle la recomendación del alma y Antonio le dice: “Estoy muy contento porque me voy al cielo”. Y a sus padres: “¡Cuánto os quiero!” Y entre ternuras y delicadezas para disimular sus sufrimientos, manda encender todas las luces y musita: “¡Me voy al cielo, al cielo, pero vosotros estad tranquilos!” Ponen en sus labios una talla del Niño Jesús del Remedio a la que los rojos han amputado un brazo y Antonio le dice, tiernamente: “Eres manquito, como yo” y le besa en el muñón. Besa también un crucifijo que le acercan y una estampa de la Virgen que ha reclamado, con amor infinito. Y con un hilo de voz exhala aquel grito que tantísimos han gritado en España: “¡Viva Cristo Rey!” y expira. Eran las siete menos veinte de la tarde de aquel 20 de noviembre de 1936.
José Vernet Mateu

sábado, 19 de mayo de 2012

El heroísmo del Cabo Luis Noval



"¡Fuego aquí! ¡Que son ellos!". Y en pleno combate en la oscuridad, los defensores de la posición de Zoco el Had de Beni Sicar, cerca de Melilla, dirigieron sus disparos hacia donde había sonado esa voz, logrando frenar el asalto de rebeldes rifeños en la noche del 27 al 28 de septiembre de 1909, ahora hace 100 años.

Ésas son las palabras que, según el Sargento Joaquín Álvarez, gritó desde fuera de la posición el Cabo Luis Noval y que resultan prácticamente coincidentes con los testimonios de otros defensores del parapeto.

A la mañana siguiente, sin que hubiera acabado el combate, al salir a hacer la descubierta los defensores encontraron el cuerpo sin vida del Cabo Noval "con el fusil fuertemente sujeto entre sus brazos, el cuchillo bayoneta ensangrentado y junto a él los cadáveres de dos moros", según la resolución del 19 de febrero de 1920 por la que se le concedió a título póstumo la Cruz de San Fernando de 2ª Clase, la máxima condecoración al valor que entonces se concedía a la Tropa.

En el parte de ese combate que remitió el mismo día el General Brualla, jefe del campamento, menciona que en el mismo episodio también murieron el Tambor Hermógenes Ríos y los Soldados Cándido Castro y José García, del Regimiento Príncipe, quienes serían escuchas que se replegaban o integrantes de la patrulla del Cabo Noval.

Luis Noval Ferrao había nacido en Oviedo el 16 de noviembre de 1887; sus padres eran Ramón y Perfecta; ejercía el oficio de ebanista. Al entrar en filas medía 1,64 de estatura; era Cabo de la 4ª Compañía del 1º Batallón del Regimiento de Infantería Príncipe nº 3 y había desembarcado en Melilla con otras tropas de refuerzo el 14 de septiembre anterior, integrándose en la División Sotomayor.

EL ATAQUE

A las dos y media, estando la luna oculta por las nubes, un numeroso grupo de rebeldes rifeños -evaluado en unos 1.500 individuos, de los que unos 500 serían beniurriagueles, los más belicosos- logró aproximarse a la posición avanzada de Zoco el Had de Beni Sicar (nombre que podría traducirse como "lugar del mercado de los domingos" de la cabila de Beni Sicar) y atacó por dos direcciones diferentes, el noroeste y el sur.

Una vez iniciado el ataque, los puestos avanzados de escuchas lograron retirarse a la posición fortificada pero la patrulla del Cabo Noval, ya cerca de las alambradas, se vio atrapada por un numeroso grupo de moros que, queriendo asaltar la posición, habían logrado que los del parapeto dejaran de disparar engañándoles al decirles que eran amigos, como era el caso de otros moros que apoyaban la acción española.

Pero ante el peligro del asalto inmediato, el cabo Noval, siendo plenamente consciente de las consecuencias de provocar el fuego de los defensores -ya que conocía que la única defensa de éstos era disparar cuanto más mejor y sin posibilidades de apuntar por la oscuridad-, gritó la frase que le llevó al mundo de los héroes. Y efectivamente, el fuego concentrado de los defensores evitó que tuviera éxito la añagaza.

Los ataques siguieron toda la noche, intentando los rebeldes asaltos al reducto y los lados oeste y norte de la posición, alguno de los cuales consiguió llegar hasta las alambradas.

El día siguiente, los rebeldes, quebrantados por el fuego de fusilería y de cañón de los defensores, se retiró a una cierta distancia pero siguió haciendo fuego sobre la posición hasta más de las 7 de la tarde, en que se retiró.

Las bajas españolas fueron 1 comandante y 9 de tropa muertos; 1 capitán y 15 de tropa heridos y 1 teniente y 1 soldado contusos.

http://www.revistatenea.es/RevistaA[....]rasypies/PortadaHome.asp?vmenu=home

lunes, 9 de abril de 2012

Millán Astray




Nació en La Coruña el 5 de julio de 1879. Su padre era un prestigioso letrado que ejerció distintos cargos en el Ministerio de Gracia y Justicia, donde llegó a Director de la Cárcel Modelo de Madrid. Ingresó a los 15 años en la Academia de Infantería de Toledo. Ascendiendo a Alférez con 16 años. Tras un primer destino en Madrid, ingresa por primera vez en la Escuela de Estado mayor, al estallar la sublevación en Filipinas, solicita suspender los estudios y ser destinado a la colonia.

Recibe el bautismo de fuego en el pueblo de San Rafael, en la Panpanga, donde se defendió con 30 hombres del ataque y asedio de un importantísimo contingente de insurrectos tagalos. Desde el 30 de diciembre de 1896, el segundo teniente Millán Astray, es un héroe nacional, se le recompensa con la Cruz de María Cristina, máxima condecoración al valor en aquellos tiempos. El 13 de julio de 1897, embarca en el vapor "Alicante" de regreso a la metrópoli.

En febrero de 1898 asciende a Teniente, ingresando de nuevo en la escuela de Estado mayor, que tiene que abandonar por ser destinado a Burgos, comenzando aquí su paso por numerosos destinos, hasta el 12 de enero de 1905 en que asciende a Capitán. Ingresa de nuevo y por tercera vez en la escuela Superior de Guerra para acabar los estudios de Estado mayor, obteniendo el diploma en julio de 1909 . Forma parte de la comisión hispano-francesa que confecciona el plano de la frontera entre ambos países.
El 3 de junio de 1911 es nombrado profesor de la Academia de Infantería de Toledo, en agosto de 1912 solicita destino a África, primero en comisión en la Inspección de las Tropas Indígenas, pasando luego por la Policía Indígena, Regimiento de. Serrallo 69, Batallón de Figueras, y finalmente a las Fuerzas Regulares, Tabor de Arcila nº 3. El Raisuni se alza contra la ocupación española.


El Capitán Millán Astray se distingue extraordinariamente en todas las acciones, probando una y otra vez su capacidad y virtudes militares. En 1914 asciende a Comandante por méritos de guerra y es destinado a Barcelona, pero en abril de 1915, de nuevo regresa a África donde toma el mando del 2º Tabor de Regulares de Larache. En abril de 1917 es destinado al Regimiento de. Saboya 6 en Madrid.
El año 1919, año decisivo en su vida, porque en el comienza a vislumbrar la posibilidad de creación de una Unidad de extranjeros. Millán Astray habla con todo el mundo de su proyecto, lo hace popular, y un día solicita una entrevista con el Ministro de la Guerra, General Tovar, que ordena al Estado mayor estudie la posibilidad de crear un Cuerpo de Voluntarios extranjeros para la Guerra Colonial.

El informe es favorable, así como la opinión del Alto Comisario de España en Marruecos, general Berenguer. El 5 de septiembre de 1919 se designa al Comandante Millán Astray para desempeñar una comisión en Argelia, con el fin de estudiar el régimen y fundamentos de la Legión Extranjera francesa. Vuelve a España el 27 de octubre y entrega su informe. El 7 de enero de 1920 asciende a Teniente Coronel y el 28 del mismo mes un Real Decreto crea el Tercio de Extranjeros.
Desde este momento la vida de Millan-Astray estará íntimamente ligada a La Legión, sirviendo en ella sufrirá las heridas que mutilarán su cuerpo.

El 17 de septiembre de 1921, en el barranco de Amadí es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de las Tetas de Nador.

El 10 de enero de 1922, después del combate de Draa el Asef, se establece el blocao “Gómez Arteche”. Al ser rele-vado por el Teniente Coronel González Tablas, es herido en una pierna mientras se replegaba.

El 26 de octubre de 1924, ascendido a Coronel y ca-mino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, encuentra la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproxima a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos, recibe un disparo que le destroza el brazo izquierdo. Dicho brazo le es amputado al habérsele declarado la gangrena.

Finalmente, el 4 de marzo de 1926, cuando se encontraba al mando de una columna, entabla combate con el enemigo y consigue tomar Loma Redonda, dando orden de fortificarla. Cuando se encontraba examinando los primeros puestos, recibe un disparo en el rostro que le destroza el ojo derecho y le produce desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida pierde dicho ojo.

Su fama transcenderá las fronteras españolas y a su muerte será el único titulo que le acompañe, LEGIONARIO. El Teniente Coronel Millan-Astray imprime a La legión su carácter, basándose en el código de honor de los samuráis, el bushido, la dota del Credo Legionario, normas morales por las que habrá de regirse la conducta de todo legionario. Con el empleo de Teniente Coronel y Coronel, ejerce el mando, a su ascenso a General, el Rey Alfonso XIII le nombra Coronel Honorario del Tercio a perpetuidad .


Durante la Guerra Civil, primero prestó servicio en el Departamento de Prensa y Propaganda, siendo muy importantes sus esfuerzos en la creación de Radio Nacional de España, desde el 23 de enero de 1937 fue responsable de la Dirección de Mutilados de Guerra, siendo su creador pues en nada se pareció al extinto Cuerpo de Invalidos, disuelto por el Gobierno de la Republica, fue un gran impulsor de los hogares para mutilados y ciegos. Los últimos años de su vida los pasó consagrado al benemérito cuerpo de mutilados, muriendo en su sede el uno de enero de 1954.
© 2007-2009 LA LEGION


sábado, 31 de diciembre de 2011

José de Moscardó Ituarte

Archivo:Plaque Moscardo Tolede.JPG



Nació en Madrid en 1878. Militar de Infantería. Finalizados sus estudios, se curtió en las guerras africanas y en 1897 se trasladó a Filipinas, participando en las operaciones que se llevaron a cabo en las posiciones coloniales. Concluidas las mismas, regresó a España.
Con la sublevación de las cabilas del Rif, en Marruecos, acaecida en el año 1909, se traslada allí, participando con su unidad, el Regimiento de Voluntarios del Serrallo, en varios enfrentamientos. En el año 1929 es ascendido a coronel, siendo nombrado director del Colegio de Huérfanos de Toledo. Al inicio de la II República, en abril de 1931, por los decretos de reforma militar de Manuel Azaña Díaz, es degradado a teniente coronel. En las elecciones generales de 1933, con el triunfo de las derechas, la situación de los militares “africanistas” mejora ostensiblemente y José Moscardó es nombrado en 1934, Comandante Militar de Toledo y repuesto, por antigüedad, en el cargo de coronel, que es el que tenía antes de la llegada de Azaña al poder.
En febrero de 1936, tras la mayoría del Frente Popular en las elecciones, le nombran director de la Escuela de Educación Física de Toledo, teniendo como misión prepara al equipo olímpico que tiene que representar a España en las Olimpiadas de Berlín.
En julio de 1936, puesto de acuerdo con los militares que preparaban el alzamiento, y después de negarse a entregar las armas y las municiones a las milicias del Frente Popular -que le habían sido solicitadas por el subsecretario de Guerra, el general Federico de la Cruz Boullosa, y más tarde por el teniente coronel Juan Hernández Sarabia, los generales Sebastián Pozas Perea, José Riquelme y López-Bago, y el ministro de Instrucción Pública, Francisco Barnés Salinas-, el día 21 de julio, a las 7 de la mañana, ordenó a las unidades que estaban bajo su mando que procediesen a declarar el estado de guerra en la plaza, lo que inmediatamente hicieron con las solemnidades del caso. El capitán Vela, al mando del piquete reglamentario, leyó en el patio del Alcázar, a los pies de la estatua de Carlos V, el Bando de guerra firmado por el coronel José Moscardó Ituarte, en su calidad de Comandante Militar de la Plaza.
Ocupada la ciudad por las tropas Nacionales, no pudieron resistir éstas los duros y violentos ataques que, por tierra y por aire, dirigieron contra las mismas los frentepopulistas, por lo que, con unos 1.250 hombres, 500 mujeres y 50 niños, decidió replegarse a la fortaleza del Alcázar, donde tras mil vicisitudes -entre otras, la de rechazar una propuesta de los asediantes, consistente en salvar la vida de su hijo Luis, que se hallaba en poder de los rojos, a cambio de entregarse él y los que le seguían-, consiguió resistir hasta el 28 de septiembre de 1936, fecha en que fue liberado por las tropas mandadas por el general José Enrique Varela Iglesias. Al pisar los libertadores las ruinas inmortales, el defensor de la fortaleza, José Moscardó, dijo escuetamente: “Sin novedad en el Alcázar, mi General”. Un periodista extranjero, al contemplar estos hechos, escribió: “Arrodillémonos ante estos hombres: son la dignidad del mundo. Ellos nos engrandecen con su heroísmo. Por ellos estamos seguros de que el alma humana es todavía capaz de infinita grandeza”.
Al día siguiente de la liberación, llegó Franco, siendo saludado por el Coronel Moscardó con estas palabras: “Mi general, le entrego el Alcázar destruido, pero el honor queda intacto”.
Durante los 70 días de asedio, la fortaleza del Alcázar recibió un alud de fuego y metralla: más de 15.000 proyectiles de artillería, 500 bombas de avión y dos minas, cargadas con 2.500 kg. de trilita cada una, que al hacer explosión, se oyó a 70 km. de Toledo. Decididos los milicianos a terminar de una vez, se proyectó la explosión de las minas, para el 18 de septiembre de 1936, esperando que el resto de la fortaleza se derrumbe, invitando a dicho acto al presidente del Gobierno rojo, Francisco Largo Caballero, a Dolores Ibárruri “La Pasionaria” y a diversos medios de comunicación, encargando al comandante Luis Barceló, afiliado al Partido Comunista y miembro de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), que una vez hubiesen estallado las minas, los milicianos rojos tenían que iniciar el asalto al interior del edificio. El asalto fue rechazado por los defensores del Alcázar, arrancando incluso una bandera que los frentepopulista colocaron en lo alto de las ruinas, dando a entender que la posición había sido tomada.
El Frente Popular había anunciado repetidas veces la toma del Alcázar, pero la falsa noticia era desmentida por los hechos.
Durante el sitio creó un diario llamado “El Alcázar”, que se comenzó a publicar en ‘ciclostyl’, un boletín de noticias, y que posteriormente se convertiría en periódico, hasta que se vio obligado a cerrar por el ‘democrático’ comportamiento del PSOE, en la década de los ochenta.
Condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando, fue ascendido a general, encargándose del mando de la División Soria y, después, del Cuerpo de Ejército de Aragón.
En 1941 fue designado por Franco como representante del Ejército en la visita al frente ruso donde combatía la División Azul.
Como capitán general de la IV Región Militar, tuvo que hacer frente, en 1944, a los intentos de resistencia de la guerrilla antifranquista en el Valle de Arán, conocidos como ‘maquis’. El 9 de octubre de 1944, cruzan la frontera francesa unos 12.000 hombres armados, que las tropas de Moscardó los reducen antes del mes de noviembre.
El 6 de abril de 1946 va destinado como teniente general a la Región Militar de Andalucía, hasta el 26 de octubre del mismo año, en que pasa a la situación de reserva.
Ocupó diversos cargos profesionales y políticos, tales como: Jefe de la Casa Militar del Jefe del Estado; capitán general de las regiones militares II y IV; presidente del Comité Olímpico Español; procurador en Cortes; vocal del Consejo Nacional de Educación; consejero del Patronato de Apuestas Mutuas Deportivas; canciller de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas; jefe de la milicia y consejero nacional de FET y de las JONS; delegado nacional de Deportes; vocal de la Comisión Nacional de Cooperación con las Naciones Unidas; etc., etc.
En 1948, el Jefe del Estado Francisco Franco le hizo merced del título de conde del Alcázar de Toledo, con grandeza de España
Falleció en Madrid en 1956, a los 78 años de edad.


viernes, 16 de diciembre de 2011

FRANCISCO RIVERA "PAQUIRRI", BRINDA POR ESPAÑA

FRANCISCO RIVERA "PAQUIRRI", BRINDA POR ESPAÑA




"Por la unidad de la Patria, por la paz de España, por la que ofrecería a gusto, si fuese necesario, la vida por ella"


Por LFU en Blog "ARRIBA" -http://www.arriba-lfu.com/
25 Septbre. 2009

Mañana sábado hará veinticinco años que un toro de Sayalero y Bandrés de nombre «Avispado» le arrancó trágicamente la vida a un torero poderoso y de raza que ocupa ya un lugar de honor en el escalafón de la historia de nuestra fiesta.
Recuerdo, de pequeño, aquellos carteles tan repetidos de Paquirri, Manzanares y Capea en la feria de Málaga y la imagen que tengo de Francisco Rivera es la de la fortaleza, el dominio y la honestidad.
Recuerdo la consternación que me causó su muerte, no sólo por sus caracteres de tragedia, sino por el dolor que adiviné en mi padre y en mi hermano José Antonio, que tantas tardes le había acompañado por las plazas de toda España y sentía por él una sincera amistad.
Hoy, cuando su vida y su muerte se recuerda por los cuervos rebuscando en el morbo de su intimidad, yo quiero rendirle mi modesto tributo reproduciendo a continuación el artículo que mi padre, José Utrera Molina escribió una tarde de julio de 1978 bajo la emoción de un gesto noble, valiente de todo un torero y un caballero español. LFU
"Brindar por España"
José Utrera Molina (El Alcazar 22 de Julio de 1978)
Creo, y lo proclamo con el dolor que siento, que no puede existir una amargura más lacerante ni una angustia más profunda que la de contemplar, cercana e irreparable, la pérdida de la sagrada unidad de España, la ruptura de su ser nacional, la vergonzosa aniquilación de su integridad, la mutilación próxima de su cuerpo físico y hasta, incluso, el secuestro de su alma metafísica.
Pues bien, el espectáculo bochornoso de esta entrega increíble, la sonoridad culpable de tantos silencios, la falta significativa de palabras de compromiso, tuvo el jueves una notable excepción.
Una excepción que, lejos de ser una anécdota, adquiere valor de verdadera y esencial categoría.Desde la plaza de toros de Barcelona, un torero español, Francisco Rivera «Paquirri», tuvo el coraje, el valor y la gallardía de brindar, ante los micrófonos de radiotelevisión española, y, por lo tanto, ante millones de espectadores, por la unidad de la Patria, por la paz de España y afirmar, a continuación, que él ofrecería a gusto, si fuese necesario, la vida por ella.
Resulta estremecedor este bello gesto, limpio y antirretórico, del diestro de Barbate y contrastan sus palabras, pronunciadas con firmeza, con lentitud y sin cautela, sin timidez, pero también sin orgullo y, sobre todo, sin asomo de flamenquismo, con la jerga desvergonzada, con los términos ambivalentes, con las expresiones equívocas que hoy se alzan en la vida de España con la amenaza de liquidar para siempre cualquier asomo de dignidad y de hombría.
No sé si «Paquirri» habrá dado en la arena una lección de arte taurino. Tal vez sus verónicas no tuvieron el temple de otras veces y sus manos no estuvieron bajas y seguras del todo, posiblemente ese natural de frente, abierto al compás, no haya estado engarzado esta vez con un pase de pecho largo, profundo y definitivo, quizás no cuadrara del todo, ante la arisca y descompuesta cabeza del toro, a la hora de clavar sus reiletes, pero lo que nadie puede negar es que, desde el centro del ruedo de España, un torero andaluz, que no es de derechas ni de izquierdas, sino, simplemente, español, escribió una lección de valor y de patriotismo espléndida y bella, una lección de dignidad, que contrasta con tantos envilecimientos, una lección de valor a los que tienen ya, incluso, miedo a la esperanza.
Decía Ortega y Gasset que sólo dos cosas pueden realizarse con garbo: la historia y el toreo. La historia hoy se hace sin gloria, con mediocridad y con miedo y, tal vez, un torero, en Barcelona, haya hecho, con garbo, la historia que otros están manchando sin compostura y sin honor.
JOSÉ UTRERA MOLINA(«El Alcázar», 22 de julio de 1978).

viernes, 4 de noviembre de 2011

El General JUAN YAGÜE BLANCO


JUAN YAGÜE BLANCO nació en 1891 en San Leonardo (Soria) [luego llamado San Leonardo de Yagüe]. Ingresó muy joven en la Academia Militar y solicitó ser destinado al Ejército de Africa. Allí mandó tropas de regulares, fue herido varias veces y reiteradamente condecorado. En la academia conoció a Franco y en 1934, por indicación de éste, fue llamado para ponerse al frente de las tropas africanas encargadas de combatir el movimiento revolucionario de Asturias.
Militante falangista de primera hora, amigo de José Antonio Primo de Rivera, su actuación política estuvo siempre en función de sus ideas y de una gran fidelidad a Franco, pero cuando ambas entraron en conflicto terminó por imponerse siempre la segunda.
Participó en la sublevación de la plaza de Ceuta y, cruzado el estrecho, contribuyó a afianzar el dominio de Sevilla. De aquí salió para el norte y conquistó Mérida y Badajoz donde se desencadenó una dura represión contra los vencidos. Ya coronel, continuó el avance hacia el norte a lo largo del valle del Tajo.
Sin embargo, cuando Franco y Mola decidieron que las fuerzas de Yagüe se desviaran de su marcha hacia Madrid para liberar al coronel Moscardó, cercado en el Alcázar, Varela sustituyó a Yagüe por su desacuerdo con la decisión adoptada. Tuvo problemas políticos durante los sucesos contra el decreto de Unificación (abril de 1937), permaneció fiel a Franco y fue miembro de FET y de las JONS aunque un año más tarde, en un discurso pronunciado en Burgos, que le valió una sanción disciplinaria, intercedió en favor de Hedilla y sus seguidores detenidos.
En julio de 1937 fue nombrado jefe del I Cuerpo de Ejército marroquí. Sus tropas entraron en Barcelona el 26 de enero de 1939. Terminada la guerra, fue ascendido a general de división y nombrado ministro del aire el 9 de agosto de 1939. Ascendido a teniente general en 1942, un año más tarde se hizo cargo de la Capitanía General de la VI región militar con sede en Burgos.
Durante este mandato en la ciudad, participó e impulsó activamente la construcción del Hospital que lleva su nombre, así como casas sociales que también se convirtieron en barriada con su nombre. Falleció en esta ciudad en 1952 siendo ascendido, a título póstumo, a capitán general.


martes, 6 de septiembre de 2011

Gonzalo Queipo de Llano



Gonzalo Queipo de Llano y Sierra (Tordesillas, 1875-Sevilla, 1951). Militar español. Miembro de la Academia de Caballería de Valladolid, intervino militarmente en Cuba y Marruecos. En 1925 fue elevado al rango de General de Brigada. De ideología liberal por la herencia de su familia, era un ferviente partidario republicano. En 1928 fue desterrado por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera y el 15 de diciembre de 1930 se levantó en el aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid junto con Ramón Franco para proclamar la República, alzamiento que fracasó y les obligó a volar a Portugal.
Al proclamarse la II República fue nombrado Capitán General de la I región militar y jefe de la Casa Militar del Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Los vínculos con el presidente fueron muy estrechos, tanto que ambos eran consuegros ya que la hija de Queipo de Llano estaba casada con un hijo de Alcalá Zamora. Queipo de Llano fue director general de carabineros de 1934 a 1936. Mantuvo siempre su adhesión a la causa de la República, tanto que el gobierno del Frente Popular le otorgó en junio de 1936 la Cruz del Mérito Militar por sus servicios en Marruecos siendo jefe de la Comandancia General de Ceuta. Sin embargo, la irregular destitución de Alcalá Zamora como presidente para ser sustituido por Manuel Azaña, así como la situación de constante violencia en España, le animaron a sumarse al alzamiento, que Queipo realizó en Sevilla con escasos hombres pero con grandes resultados.
Durante la Guerra Civil Española destacó como jefe del ejército del sur y participó en la toma de Málaga en febrero de 1937. Pero sus más singulares actividades tuvieron lugar en la faceta propagandística con sus charlas radiofónicas nocturnas en las que arengaba a los partidarios de los rebeldes y ridiculizaba a los frentepopulistas. Enfrentado a Franco en lo personal, no dudó sin embargo en apoyarle como jefe de estado.
Tras la guerra civil, Queipo de Llano fue ascendido al rango de Teniente General y nombrado capitán general de la II Región Militar en Sevilla. De 1939 a 1942 presidió la Mision Militar en Italia, pasando en 1943 a la reserva. Recibió en 1944 la Cruz Laureada de San Fernando y en 1950 Franco le nombró Marqués de Queipo de Llano. Falleció en Sevilla en 1951

domingo, 15 de mayo de 2011

Don Antonio Cossío y Escalante, modelo de sacerdote y de español



Don Antonio Cossío y Escalante nace en Santander el 25 de octubre de 1928.

A los ocho años pierde a tres hermanos, asesinados por milicianos del Frente Popular en el barco-prisión Alfonso Pérez.

Cursa sus estudios sacerdotales en el Seminario y Universidad Pontificia de Comillas. El 11 de julio de 1954 recibe la ordenación sacerdotal y en noviembre es designado Párroco de Herada de Soba y La Cistierna.

En 1956 es nombrado coadjutor de la Parroquia de San Francisco en su ciudad natal.Y es nombrado Párroco de la misma en 1980.Vivió con entrega el sacerdocio:sus feligresías, la Legión de María, los Cursillos de Cristiandad, las Convivencias Sacerdotales, el Consejo Presbiteral, el Consejo Diocesano de Pastoral, el confesionario, el grupo de jóvenes (que tanto le ha llorado), la Cáritas Parroquial, los Cursos de Confirmación…. fueron campo abierto a su constante labor de siembra y cosecha.

Entregó su alma apostólica al Señor el 4 de febrero de 1989, después de dar insignes ejemplos de amabilidad y fervor.Los que asistieron a la recepción de los últimos Sacramentos nunca olvidarán aquel bajarse del lecho, en un increíble esfuerzo dado su debilitado estado de salud, para recibir al Señor Sacramentado.

Los numerosos sufragios habidos por su alma, su recuerdo perenne en la Iglesia en Santander, dan la medida de la enorme figura de de Don Antonio, ejemplo de sacerdotes.

sábado, 5 de marzo de 2011

Joaquín García-Morato, As del Aire



Joaquín García Morato vio la primera luz en Melilla el 4 de mayo de 1904. Ingresó en la Academia de Infantería de Toledo en 1920 y seis años más tarde obtuvo el título de piloto. Desde 1927 tomó parte en la campaña de África, donde fue herido y derribado dos veces. Además de piloto excepcional, dedicó toda su vida a la aviación, procurando acumular todos los conocimientos posibles sobre la misma. Consiguió los títulos de observador, piloto de hidroaviones, de caza, de polimotor, radiotelegrafista de 1ª clase, profesor de vuelo sin visibilidad, de vuelos nocturnos y de combate. Escribió varios libros técnicos, entre ellos un “Prontuario de aviación acrobática”.

Al estallar la guerra civil, era profesor de la Escuela de Vuelo de Alcalá de Henares. El 18 de julio le sorprendió de permiso en Gran Bretaña, de donde regresó inmediatamente, llegando a Córdoba en un avión alquilado, incorporándose al Ejército de Franco. Sobre este episodio, García Morato escribió: “Estando en Inglaterra con permiso particular, estalló el glorioso Movimiento Nacional, al que me incorporé‚ sin dudarlo, y desde el primer día presté‚ mis servicios como “cazador”, que era lo que por mi carácter y facultades cuadraba más en mí. Estoy regido por un vicio y por un ideal: el vicio de las emociones y el ideal de la Patria dentro de nuestra Religión”.


El 3 de agosto de 1936 presta su primer servicio pilotando un caza “Nieuport”, saliendo de Sevilla para reconocer el frente de Córdoba, bombardeando en picado una concentración de tropas rojas en El Carpio. Inicialmente voló en Nieuport, luego en los Heinkel 51, pasando después a los Fiat CR 32, que ya no dejó. Su escuadrilla, que llegó a ser célebre, se llamó primero Escuadrilla Azul y Patrulla Azul, y al aumentar el número de sus componentes, Grupo Azul. Su emblema estaba formado por un círculo con tres aves: un halcón, una avutarda y un mirlo, pintados en azul sobre fondo blanco. Su lema rezaba: “Vista, suerte y al toro”.
Entre sus múltiples acciones en distintos frentes destaca la decisiva actuación en los combates aéreos del frente de Madrid. El 18 de febrero de 1937, durante un servicio de protección de bombarderos, al llegar a la línea del frente, los cazas italianos se negaron a proteger a los bombarderos sobre territorio enemigo. A pesar de no ser escoltados,los bombarderos continuaron el vuelo y tras pasar la línea del frente fueron atacados por más de 30 cazas de la Fuerza Aérea Republicana. García-Morato, se lanzó con su patrulla (3 aviones) a proteger a los bombarderos españoles, tras unos minutos de incertidumbre y viendo en el aprieto que se encontraban los cazas españoles, el piloto italiano Capitán Nobille desobedeció la orden de no cruzar la línea del frente y salió en ayuda de los españoles, siendo seguido por el resto de la escuadrilla italiana. Por esta acción, Joaquín García-Morato sería recompensado con la máxima condecoración militar española, la Cruz Laureada de San Fernando a título individual que le fue impuesta por el general Alfredo Kindelán Duany en el aeródromo de Castejón. Durante toda la guerra fue derribado una sola vez, el 3 de octubre de 1938, según parece, alcanzado por un piloto de su propio grupo al perseguir los dos al mismo aparato enemigo.
A mediados de 1938 ingresó, junto con otro laureado, el general José Moscardó Ituarte, en el Consejo Nacional de FET y de las JONS.

El día 4 de abril de 1939 se produce la tragedia. El comandante García Morato había ido a Griñón a tomar unas vistas para una película de guerra. Con uno de los «Ratas» cogidos al enemigo, un «Fiat» y un «Messerschmitt» y desde otro aparato, se trataba de fotografiar a estos últimos atacando al primero. García Morato despegó con su «Fiat 3-51», el compañero inseparable de gran parte de la guerra, con el que tantas victorias había logrado, sin que jamás sufriese más desperfectos que los pequeños producidos por algún proyectivo del enemigo.
El día era triste y gris, con nubes muy bajas y una lluvia fina y pertinaz que dificultaba la visibilidad. Se tomaron las vistas y cuando todo estaba terminado, el «Messerschmitt» y el aparato desde el que se tomaron las fotografías ya habían aterrizado, quedando en el aire el «Rata» y el «Fiat» de García Morato, y cuando se entretenía en un simulacro de combate, se produjo lo inevitable. Al intentar tomar tierra el aparato se estrelló de panza unos metros antes de llegar al campo de aterrizaje. Así moría el laureado comandante Joaquín García Morato, heroico y verdadero Caballero del Aire, el «as de ases» de la gloriosa Aviación de España, cuando le faltaba un mes para cumplir los treinta y cinco años de edad.
El cadáver fue expuesto en el Salón de Sesiones del Ayuntamiento de Málaga, por el que desfiló todo el pueblo malacitano. En 1950, el Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos, le hizo merced del título de conde del Jarama.

sábado, 19 de febrero de 2011

AL EXCELENTÍSIMO TENIENTE CORONEL DEL BENEMÉRITO CUERPO DE LA GUARDIA CIVIL SEÑOR DON ANTONIO TEJERO MOLINA



Luis G. Alonso /  www.generalisimofranco.com
¡A tus órdenes, Señor! Se presenta este español que quiere expresarte su más sincero sentimiento de admiración y agradecimiento. Admiración por tu persona y por tu manera de ser. Admiración porque tú hiciste de ese lema de la Guardia Civil que reza El Honor es mi divisa una ley de vida que guiaba tus actos. Admiración porque fuiste leal a Dios, defendiendo la fe cristiana católica, apostólica y romana. Admiración porque fuiste leal a España y al juramento a la Bandera, y cuando la viste amenazada por los nuevos liberales que escandalosamente rompieron el juramento prestado al Régimen del Caudillo, cuando la viste amenazada por los rojos que impunemente y gracias a los anteriores comenzaban su labor demoledora de España y del anterior Régimen que la proporcionó 40 años de paz, bienestar y progreso, cuando la viste amenazada por los separatismos terroristas vasco y catalán, a los que se indultó vergonzosamente en la errónea creencia de que su objetivo solo era eliminar el franquismo sin tocar a España, cuando, en definitiva, la viste amenazada por toda la escoria y por toda la carroña política que nuestro Generalísimo derrotó con su invicta espada en 1939, luchaste con gallardía, valentía y ardor por evitar la destrucción de España a manos de sus enemigos. Admiración porque la lealtad fue para ti un vínculo que trasciende todas las barreras físicas, incluida la muerte, y así, cuando muchos cambiaron de chaqueta ideológica al fallecimiento del Generalísimo, tu seguiste permaneciendo siempre fiel a tus ideas y convicciones y defendiste con todos los medios a tu alcance la Victoria de la Cruzada, defendiste el 1º de Abril de 1939 porque te horrorizaba ver la sangre martirial de nuestros caídos pisoteada por traidores y enemigos. En definitiva, porque tú no conoces el vocablo traición.
Agradecimiento porque tus acciones estaban encaminadas a salvar a nuestra Patria, y eso, como español, me agrada y me honra. Ya sé que el populacho, la masa, respondió a tu valentía y a tu nobleza de una manera absolutamente desagradable, profiriendo gritos como “democracia” y “libertad”. Qué terrible ironía. Precisamente a ti, que con tus acciones defendías la Democracia Orgánica, de naturaleza esencialmente democrática y la consiguiente libertad. Pero se equivocaron, no utilizaron las palabras correctas. Porque lo que el desagradecido gentío llevaba en la mente no era “democracia” y “libertad”, sino “memocracia” y “libertinaje”, que no es lo mismo. Ante esto, mi teniente coronel, sólo me cabe decirte lo que Cristo al Padre cuando estaba en la cruz: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Pero tú si sabías lo que hacías, tenías claro lo que querías evitar y lo que pasaría si no se hacía nada al respecto. Y, efectivamente, se cumplió; la Constitución nos ha traído un cuarto de siglo de “prosperidad democrática” (violaciones, atropellos, asaltos, desmanes, robos, asesinatos, despenalización del aborto, terrorismo y más terrorismo impune, quiebra de la Unidad de España y otra serie de atrocidades que no puedo seguir enumerando por la tristeza que me produce ver a nuestra Patria sumida en tal desastre). Todo ello con el beneplácito y la aprobación de aquel a quien querías servir y cuyo mandato querías preservar de estas calamidades. Pero te dio la espalda, a ti y a todos los que como tú trataban de salvar a España. Dicha situación se ha agravado hasta el punto de que hoy, todos los que amamos a España sufrimos persecución por ello con  el pretexto de ser “extremistas”, “fascistas” y otras lindeces. Pero que se puede esperar de un hombre que juró POR DIOS Y SOBRE LOS SANTOS EVANGELIOS cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino y guardad lealtad a los Principios que informan el Movimiento Nacional, para luego hacerlo saltar todo por los aires con la Constitución, que algunos llaman con razón “Prostitución”. Ante esto también he de remitirme a un clásico, no ya a la Biblia, sino al Cantar del Cid, que tantas veces recordaba José Antonio: Dios, qué buen vasallo, si oviesse buen señore! (¡Oh Dios, que buen vasallo si tuviese buen señor!)
Y esta es la situación, mi teniente coronel. Muy posiblemente, si hubieses combatido en la Cruzada, habrías paseado después de la contienda por las calles de la Unida, Grande y Libre España de Franco con una cruz Laureada de San Fernando al pecho. Pero Dios, al igual que a su Hijo amado y predilecto, te envió a dar testimonio en una época difícil. No obstante, cuando la cordura y la razón regresen a esta nuestra Nación, se sustituirán en los diccionarios las palabras Honor, Lealtad, Hombría, Valentía, Nobleza, Caballerosidad y Patriotismo por uno de sus más clarividentes sinónimos: Antonio Tejero Molina.
No quiero alargarme más, mi teniente coronel. Gracias por tu ejemplo. Hace falta ser muy hombre para seguirlo, pero gracias por tu ejemplo. Y permite que este humilde español se ponga, emocionado, ¡a tus órdenes, Señor!

sábado, 22 de enero de 2011

Muñoz Grandes, el General carismático.

Nacido en el seno de una familia humilde, en el madrileño barrio de Carabanchel Bajo, cursó estudios en la Academia de Infantería de Toledo, donde se graduó en 1913.
En 1915 es destinado, a petición propia a Marruecos, al frente de una unidad de regulares. Participa en la batalla de Alhucemas, en septiembre de 1925, resultando gravemente herido en el pecho.
En 1931, ya con el Gobierno de la República, es nombrado segundo jefe de la Guardia de Asalto, tomando parte activa en los sucesos de represión de la huelga minera asturiana de octubre de 1934.
Al estallar la guerra civil es detenido en Madrid, logrando evadirse por intermedio del general Rojo. Incorporado a las fuerzas de Franco, recibe el mando de la IV Brigada Navarra, y, al ser nombrado general, asume la jefatura del Cuerpo de Ejército marroquí.
Finalizada la contienda forma parte del primer Gabinete de la posguerra, en calidad de ministro secretario general del Movimiento y jefe de las Milicias Falangistas, para posteriormente tomar posesión del delicado Gobierno Militarr del Campo de Gibraltar.
Cuando Alemania invade la URSS en 1941, el general Franco le confía el mando de la unidad de voluntarios españoles en el frente oriental. Muñoz Grandes conocía bien a los alemanes pues no en vano el almirante Canaris le consultó la viabilidad de los planes de la "Operación Félix" para el asalto de Gibraltar, y además, al tratarse de un veterano y capacitado militar de carrera, se ponía fin a las fricciones surgidas entre falangistas y militares sobre la configuración de la División Azul.
El 1 de septiembre de 1941, Muñoz Grandes es recibido por Hitler en su "guarida del lobo", el cuartel general de Rastenburg. El führer, defraudado por las evasivas de franco e irritado con Serrano Suñer, vió en él un posible aliado a su causa. El 13 de marzo es condecorado por Hitler con la cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, y en diciembre del 42 recibe las hojas de roble. (Dos extranjeros más son merecederos de tan alta condecoración, el belga León Degrelle y el estonio Alfons Rebane)
A su llegada a España en 1943, reclamado por orden de Franco, quizás intuyendo los pensamiento de Hitler que tenía un gran respeto por el General español, respeto ganado en el frente de batalla , es nombrado jefe de la Casa Militar del Caudilloy sustituido al frente de la División por el General emilio Esteban Infantes. En 1945 toma el mando de la Capitanía General de la I Región Militar. El 20 de julio de 1951, Franco le nombra ministro de Defensa y seis años después asume la graduación de capitán general.
Su encumbramiento politico llegaría el 11 de julio de 1962, como vicepresidente del Gobierno, hasta desempeñar las responsabilidades de vicepresidente del Consejo del reino, sustituyéndole poco después el almirante Carrero Blanco.
Aquejado de una grace infección gastrointestinal, falleció el 11 de julio de 1970.

Bibliografia: Biografia de Muñoz Grandes de Fernando Vadillo

Fuente:http://memoriablau.foros

lunes, 20 de diciembre de 2010

In memoriam:Almirante don Luis Carrero Blanco

Nació en Santoña el 3 de marzo de 1903.
Ingresó en la Escuela Naval en 1918 y tomó parte en la campaña de Marruecos de 1924-1926.
Al producirse el Alzamiento Nacional y huyendo de ser ejecutado por milicias republicanas se refugió en las embajadas de Méjico y Francia, hasta que en junio de 1937 consiguió evadirse a la zona nacional.
Sirvió de enlace naval del Ejército del Norte con el general Dávila, y desempeñó la jefatura de operaciones del Estado Mayor de la Armada en 1939.
En 1940 fue nombrado subsecretario de la Presidencia del Gobierno, que desde 1951 tuvo categoría de ministro.
El 22 de julio de 1967 (siendo almirante) fue nombrado vicepresidente del Gobierno.
Ayudó a la designación del príncipe Juan Carlos como sucesor de Franco como rey.
El 8 de junio de 1973 fue nombrado Presidente del Gobierno.
El 20 de diciembre de 1973 fue asesinado por la banda de izquierda nacionalista vasca ETA en la calle Claudio Coello de Madrid mediante una bomba colocada en el subsuelo.

Su personalidad estaba integrada de seis elementos:

Convicción inquebrantable de su fe católica.
Su entrega a una idea de España, la España tradicional, muy semejante a la de Franco: la España de los Reyes Católicos, los Austrias mayores, la defensa de la fe y el horizonte universal.
La vocación y la profesionalidad de marino.
El hábito del estudio en dos planos: el perfeccionamiento profesional, el estar al día; y el fortalecimiento intelectual de sus principios mediante un estudio constante.
La identificación absoluta con el modo de pensar y los designios de Franco sobre España, que es la clave de su actitud política.
Su vida laga de marino, su sentido estratégico de las relaciones internacionales y de la situación de España en el mundo. Curiosamente esta vista larga permitía que sus opiniones se modelasen con una flexibilidad y un pragmatismo que muchos desconocen; y que, por ejemplo, si no le hubiesen eliminado sus enemigos (que no eran solamente los terroristas ejecutores), habría dirigido, a las órdenes del Príncipe, una transición diferente de la que hemos experimentado, pero en ningún caso una involución pura y dura, como piensan quienes no le conocen.
Ideario del Almirante Carrero Blanco
«Nuestro Régimen ha venido a superar la división entre derechas e izquierdas y todo cuanto suponga enfrentamiento implacable y sistemático de los españoles. Hay una libertad que no queremos: la de la autodestrucción. No sé si siempre es el interesado el mejor definidor de sí mismo, pero si usted me pide que me defina políticamente no tengo ningún inconveniente en hacerlo con toda claridad. Soy un hombre totalmente identificado con la obra política del Caudillo, plasmada doctrinalmente en los Principios del Movimiento Nacional y en las Leyes Fundamentales del Reino. Mi lealtad a su persona y a su obra es total, clara y limpia, sin sombra de ningún íntimo condicionamiento ni mácula de reserva mental alguna.»
Estas palabras fueron dichas por el nuevo presidente del Gobierno español, almirante don Luis Carrero Blanco, en el curso de una de las pocas entrevistas que ha concedido a lo largo de su vida política. En este caso se trata de las declaraciones realizadas a don Emilio Romero el 7 de febrero de 1968.
De acuerdo con algunas de sus declaraciones y discursos, éste es, en resumen, el pensamiento político del almirante Carrero.
AUTORIDAD
«La salvaguardia de la justicia, del orden, de la paz interior y la tutela del bien común, cumpliendo y haciendo cumplir las leyes, que es la función básica de todo Gobierno, exige el ejercicio de la autoridad, y ello entraña fortaleza y energía, sobre todo en los momentos actuales del mundo, caracterizados en no pocos aspectos por claros síntomas de crisis de autoridad.»
DEMOCRACIA
España «ha establecido ya, con nuestros Principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino, una democracia moderna, peculiar, que asegura la convivencia, promueve el progreso y establece la justicia. Esta democracia, garantía de nuestra unidad, tiene de nuevo la actualización a los tiempos modernos de lo tradicionalmente español, y de atractivo el ser un traje a nuestra medida "castizo y español" -como dijo el Caudillo en su discurso inaugural de las Cortes el 17 de marzo de 1943 -, que si el Régimen liberal y de partidos puede servir al progreso de otras naciones para los españoles ha demostrado ser el más demoledor de los sistemas».
CATOLICISMO
«Yo creo que en España somos todos, o al menos una inmensa mayoría, católicos. ¿Qué es, pues, el sector católico? El ser católico es profesar una creencia religiosa. El católico sirve a la Iglesia de la que forma parte, pero si para sus fines políticos o de cualquier otro orden, se sirve de la Iglesia poniéndose una etiqueta de católico, no obra, a mi juicio, como buen católico, porque, aunque actúe dentro del Decálogo, implica a la Iglesia en sus actividades terrenas.»
UNIDAD
«Debemos cuidar de nuestro acervo espiritual y tradicional, no tomando de lo que viene de fuera más que lo bueno, puesto que son los monos y no los hombres, los que copian todo sin discriminación. Hoy hay en el mundo una ofensiva decisiba contra los valores morales; defendámonos. (...) Huyamos del derrotismo, de la crítica fácil, irresponsable y destructora; del chisme, del conciliábulo y de la mentira. Trabajemos por la unidad, en la que está nuestra fuerza, y no en la disgregación en grupos y grupitos.»
CONTRASTE DE PARECERES
«Yo entiendo que en nuestro sistema político el contraste de pareceres tiene lugar, en cada momento y sobre cada cuestión determinada, en los distintos escalones de la Organización Sindical, en las reuniones de Ayuntamientos y Diputaciones y, sobre todo, en el seno de las comisiones de las Cortes Españolas y del Consejo Nacional.»
RENTA NACIONAL
«El bienestar de un pueblo no radica sólo, evidentemente, sobre la disponibilidad de bienes materiales, pues en el hombre, por su propia condición de portador de valores eternos, han de tener prioridad los valores espirituales. Pero es indudable también que, incluso como garantía de la afirmación y conservación de los mismos, el hombre tiene necesidad de una seguridad de orden material en su vida, que le garantice un trabajo cuya remuneración le permita el poder disponer de bienes materiales, incluso cuando por edad o enfermedad no pueda trabajar, y esto sólo puede ser logrado aumentando, en la mayor medida posible, el crecimiento de la renta nacional y distribuyéndola con equidad entre todos.»
LA GUERRA CIVIL
«En nuestra guerra de 1936 a 1939, no se ventilaban ni pleitos dinásticos, ni cuestiones de régimen político interior, ni intereses privados ni colectivos de ninguna especie; se trataba, simple y llanamente, de defender nuestra independencia como nación y t nuestra fe como cristianos. Nuestra guerra no fue, pues, una guerra civil; fue una guerra de Liberación y una Cruzada. Fue una guerra de Liberación, pues lo que estaba en juego era nuestra independencia como nación. (...) En cuanto al calificativo de Cruzada, son cruzadas las luchas en defensa de la fe.»
MARXISMO
«Contra la injusticia evidente que entrañaban las monarquías absolutas del siglo XVIII, se alza el liberalismo, pero el liberalismo tiene la tara congénita de su ateísmo y de poner las libertades del individuo por encima del bien común de la colectividad nacional; y las consecuencias son: la atomización de la sociedad, la constitución de banderías en la figura de los partidos políticos, la lucha permanente de unos contra otros y la debilidad del conjunto de todos. Contra la enorme injusticia social que representa el capitalismo liberal, surge el marxismo, pero el marxismo, también ateo, se fundamenta en dos errores de bulto: la lucha de clases y la anulación del estímulo como motor del trabajo.»
MOVIMIENTO NACIONAL
«El Movimiento Nacional (...) tiene como conceptos claves: La unidad, la justicia social y la supeditación al bien común de todos los intereses personales y colectivos. Estos tres conceptos son básicos e irrenunciables. Por ello, todo lo que propenda a la creación de banderías en el seno de la sociedad atentando a su unidad, todo interés que trate de frenar la marcha hacia la plena justicia social y todo lo que trate de supeditar el bien común a los individualismos, es intrínsecamente malo y debe ser evitado y corregido. La intransigencia es un defecto humano cuando se trata de cosas accesorias, pero es un deber indeclinable cuando lo que está en juego son cuestiones fundamentales. Confundir lo fundamental con lo accesorio es un peligro contra el que hay que estar permanentemente prevenidos.»
MONARQUÍA
«Vuestra decisión (refiriéndose a Franco) instauró una monarquía nueva en un Estado nuevo; un Estado cuyo Régimen político ha producido en estos treinta y tantos años un progreso económico y de justicia social, que a la vista de propios y extraños está y que no tiene comparación posible con ningún otro período de nuestra vieja historia.»
LEALTAD A FRANCO
«En los primeros días del mes pasado (junio de 1973), Su Excelencia el Jefe del Estado tuvo a bien hacer uso de la suprema potestad de dictar normas jurídicas de carácter general que le confieren las leyes de 30 de enero de 1938 y de 8 de agosto de 1939, de conformidad con lo establecido en el apartado 11 de la disposición transitoria primera de la Ley Orgánica del Estado, para suspender, mediante la promulgación de la ley del pasado 8 de junio, la vinculación de la Presidencia del Gobierno a la Jefatura del Estado, establecida en el artículo 16 de la ley de 30 de enero de 1938, continuando, naturalmente, en la Jefatura del Estado la plenitud atribuciones que dichas disposiciones le confieren. y a continuación, y por decreto de la misma fecha, designó presidente del Gobierno, previa presentación de tema por el Consejo del Reino, de conformidad con lo establecido en el artículo 14 de la Ley Orgánica del Estado. ¿Qué significación tiene esta decisión?
Algunos comentaristas políticos han insistido en que significa la puesta en plenitud de vigor de la Ley Orgánica del Estado. Este concepto de plenitud de vigencia de la Ley Orgánica del Estado es, al menos, equívoco, y, quizá requiera ciertas precisiones.»
«PARA DEJARLO ATADO Y BIEN ATADO»
«Cuando una ley ofrece varias opciones, dicha ley está en plenitud de vigencia cualquiera que sea la opción que se adopte. La Ley Orgánica del Estado, en su disposición transitoria primera, permitía la opción de que el Jefe del Estado conservara vinculadas Jefatura de Estado y Presidencia del Gobierno; la misma disposición transitoria, en relación con el artículo 14, ofrecía a la Jefatura del Estado una segunda opción: la de suspender la vinculación de la Presidencia a la Jefatura del Estado y nombrar un presiden- te de Gobierno. Esta segunda opción es la que el Caudillo, en virtud de sus atribuciones, ha puesto ahora en práctica.
Esta decisión no significa, pues, que la Ley Orgánica del Estado no estuviera hasta ahora en plenitud de vigencia, porque lo está desde su promulgación. Lo que realmente significa, es que el Caudillo, en razón de la prudencia política y de su voluntad de ir avanzando paso a paso en el proceso institucional, ha considerado ahora conveniente y oportuno, para dejarlo todo atado y bien atado, establecer ya desde ahora el supuesto-obligado tras las previsiones sucesorias: la distinción de las esferas institucionales de la Jefatura del Estado y de la Presidencia del Gobierno.»
CULMINACIÓN DEL PROCESO INSTITUCIONAL
«Y al poner ahora en totalidad de funcionamiento todas las instituciones que normalmente han de funcionar al cumplirse las previsiones sucesorias, es cuando culmina la obra política del Caudillo. Éste es, ciertamente, el profundo significado político de su decisión del pasado mes de junio.
Como consecuencia de esta culminación del proceso institucional, hay por primera vez en España, después de 37 años, un presidente del Gobierno distinto del Jefe del Estado, de un Jefe del Estado de tan excepcionales características como el Caudillo de España, y es lógico que un hecho de esta naturaleza produzca expectación y, posiblemente, inquietudes.
Siempre he creído que "el ponerse en el caso del otro" es un buen sistema para juzgar con acierto las situaciones y poniéndome en el caso de sus señorías y en el de los españoles a quienes en estas Cortes representan, pienso que, habiendo recaído sobre mi persona la designación de presidente del Gobierno, es muy posible que muchos quisieran saber por qué he aceptado un cargo de tan alta responsabilidad; cuál es mi significación política; qué vinculaciones e intereses de todo orden puedo tener, y qué pienso hace; para dar cumplimiento a la misión que se me ha confiado y que tan directamente afecta a todos. Y como esta curiosidad es muy lógica y está plenamente justificada, me considero en el deber, al tener el honor de dirigirme hoya sus señorías, de empezar por satisfacerla cumplidamente.»

sábado, 2 de octubre de 2010

Blas de Lezo

Blas de Lezo y Olavarrieta

Blas de Lezo y Olavarrieta (Pasajes, Guipúzcoa, España, 3 de febrero de 1689 – Cartagena de Indias, Colombia, 7 de septiembre de 1741), almirante español conocido como Patapalo, o más tarde como Mediohombre, por las muchas heridas sufridas a lo largo de su vida militar, fue uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española, y al mismo tiempo uno de los mayores desconocidos.
Sintió desde bien pequeño la llamada del mar. En 1701, se enroló como guardiamarina en el buque insignia de la flota francesa que dirigía el conde de Toulouse. Tres años más tarde, tuvo oportunidad de recibir su bautismo de fuego en la batalla naval de Vélez-Málaga, donde una bala de cañón le hirió de gravedad teniéndole que amputar sin anestesia su pierna izquierda. Este terrible hecho no le apartó de la Armada y su comportamiento audaz le valió el ascenso a alférez de navío.
Posteriormente, participó en otros capítulos de la Guerra de Sucesión donde se enfrentaban españoles y franceses con ingleses y holandeses. En el sitio de Tolón, una esquirla de cañón le arrebató su ojo izquierdo y, en el segundo asedio de Barcelona producido en 1714, una bala de mosquete le inutilizó el brazo derecho. Todas estas severas mutilaciones originaron que sus hombres le aplicaran diferentes apelativos como Patapalo o Medio hombre, que acompañaron al bravo marino vasco a lo largo de su carrera profesional. En este tiempo, y con menos de 30 años de edad, ya estaba considerado uno de los mejores militares españoles alcanzando la graduación de capitán de navío.
En 1723 recibió la misión de limpiar las costas del Pacífico de piratas y corsarios, tarea que cumplió con eficacia extrema. Dos años más tarde, se enamoró de doña Josefa Pacheco de Bustos, con quien se casó en Lima, Perú. En 1730 regresó a España convertido en general de Marina, para acto seguido asumir el mando de seis navíos con el encargo de reclamar a la República genovesa dos millones de pesos pertenecientes a la corona española. No sólo consiguió la preciada fortuna, sino que también obligó a los italianos a rendir homenaje a la bandera española so pena de ser cañoneados desde el mar.
En 1732 capitaneó la expedición militar que reconquistó la perdida ciudad de Orán. Y, en ese sentido, cabe ser mencionada su intrépida persecución sobre el buque insignia del pirata argelino Bay Hassan, quien buscó refugio en la bahía de Mostagán. Despreciando el peligro, Blas de Lezo y sus buques entraron a fuego sobre las defensas piratas logrando una gran victoria con el hundimiento del buque berberisco.
Pero es sin duda su magnífica defensa de Cartagena de Indias (Colombia) lo que le inmortalizó para los anales de nuestra historia naval. En 1737, fue nombrado Comandante General de aquella plaza, centro neurálgico de la presencia española en América. En 1739 estalló el conflicto bélico entre Inglaterra y España conocido como la guerra de "la oreja de Jenkins". Las pretensiones inglesas pasaban por asestar un golpe definitivo y humillante a los españoles arrebatándoles puntos clave de sus posesiones americanas. Para ello abastecieron la flota más impresionante jamás vista, muy por encima de la Armada Invencible que Felipe II había enviado contra Inglaterra en 1588. La expedición punitiva británica estaba integrada por 186 buques de guerra y transporte en los que se distribuían 10.000 tropas de asalto, 12.600 marineros y 1.000 macheteros jamaicanos. Estos efectivos estaban apoyados por 2.620 piezas de artillería. Frente a ello, Blas de Lezo apenas contaba con 2.230 soldados del ejército más 600 arqueros indios traídos del interior.
Durante 67 días, los españoles aguantaron el cañoneo incesante de los buques ingleses dirigidos por el almirante Vernon. Rechazaron el ataque terrestre ocasionando innumerables bajas al enemigo, hasta que, finalmente, su tenacidad y la excelente dirección de don Blas hicieron retroceder la ofensiva inglesa ocasionando su retirada de aquel escenario. La derrota se digirió mal en Londres, donde en principio creyeron que su ejército había obtenido una resonante victoria. El propio rey Jorge II ordenó que no se escribiera nada sobre lo acontecido con el consiguiente e injusto soterramiento histórico.
Por su parte, Blas de Lezo quedó maltrecho tras los combates muriendo poco después en un incomprensible y poco honroso olvido, aunque a título póstumo se le otorgó el marquesado de Ovieco. Hoy en día ni siquiera sabemos dónde se hayan sus restos mortales y eso que su éxito propició que España mantuviera más de 60 años intacta su actividad marítima y comercial con las colonias americanas. No obstante la memoria de este indiscutible lobo de mar quedó representada en diferentes navíos como la fragata del tipo F-100 que en la actualidad lleva su nombre.