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viernes, 18 de julio de 2014

LXXVIII ANIVERSARIO DEL GLORIOSO ALZAMIENTO NACIONAL



«Cara al sol con la camisa nueva
que tú bordaste en rojo ayer,
me hallará la muerte si me lleva
y no te vuelvo a ver.
Formaré junto a mis compañeros
que hacen guardia sobre los luceros,
impasible el ademán,
y están presentes en nuestro afán.
Si te dicen que caí,
me fui al puesto que tengo allí.

Volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la paz
y traerán prendidas cinco rosas:
las flechas de mi haz.

Volverá a reír la primavera,
que por cielo, tierra y mar se espera.

Arriba escuadras a vencer
que en España empieza a amanecer».



martes, 28 de enero de 2014

Formaré junto a mis compañeros que hacen guardia sobre los luceros...





Nos ha dejado, pero no se ha ido. Él ha sido el Jefe, el Camarada y el amigo... el hombre que ha ostentado hasta hoy los tres luceros de la capitanía instituida por José Antonio. Nos deja con su vida una lección de amor a España. Hoy ya está en esos luceros en los que muchas veces buscamos fuerzas para continuar. Sólo puedo rezar, mirar hacia lo alto y lanzar un fortísimo ¡Blas Piñar! Presente.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

20-N:GRACIAS, CAUDILLO

Viene siendo norma de conducta durante toda la transición y ahora también, desde varios sectores nacionalistas españoles (en la actualidad, por unas u otras razones, prácticamente todos) pasar de largo cuando no denostar públicamente la figura del Caudillo con el único objetivo real, en mi opinión, de recibir la palmadita del enemigo político. Durante la transición se esgrimieron razones de pureza ideológica. Hoy además, en gran medida por los mismos -nuestros sectores más extremistas y radicales-, se esgrimen razones de eficacia política en nombre de la que, por cierto, ahora se olvida un mínimo, ya no de pureza, sino de coherencia y lealtad ideológica.


Si Franco hubiera sido guapo, alto y de voz recia, sin duda, hubiera sido un héroe de película. Pero Franco era bajito, feo, de voz nada carismática y, con toda probabilidad esa frialdad de la que le acusan, o era una terrible timidez o una profunda decepción ante el género humano o ambas cosas a la vez. No. Franco no era un héroe de película. Franco fue un héroe real y así fue sentido por una enorme parte del pueblo español que convirtió su nombre en sinónimo de victoria y liberación porque liberación era lo que sentían millones de españoles cuando veían la entrada de las tropas del Caudillo en su ciudad y victorias fueron sus batallas. Pero no es de ese Franco, del Franco soldado, del que quiero hablar.

Hoy quiero hablar del Franco cifras y hechos. Del Franco que hizo la España moderna. Del Franco que cambió la vida del pueblo español.

Durante la II República, en España, morían unos 300 españoles de hambre al año. España era un país cuya economía, desde siglos, incluía la miseria de su pueblo hasta el hambre. Tras la Guerra Civil y hasta 1.947 en España hay españoles que se mueren de hambre. Tras siglos de españoles que se mueren de hambre en 1.948 en España ya nadie se muere de hambre.
La esperanza de vida de un español durante la II República es de 50 años. En 1.950 es de 62 años. En 1.975 es de 70 años. Con respecto a la mortalidad infantil en 1940 era de 125/1000; en 1.975 es de 18/1000 nacimientos.
Con respecto a la Renta per Cápita está pasa de 131$ en 1.940 a 2088$ en 1.975. Era el 80% de la media europea. No se volverá a alcanzar ese nivel hasta finales del siglo XX. En 1.975 el españolito medio gastaba en alimentación el 39% de su desembolso. En 1.945 se gastaba en alimentación el 65%. Eso significa que al español medio cada vez le quedaba más dinero para algo que no fuera su subsistencia.
El analfabetismo en 1.940 era del 29%. En 1.975 del 7%. En 1.995 del 6%.
Antes de la Guerra Civil la población penitenciaria española era de 32.000 presos. En 1.975 era de 16.000. España había crecido en 10 millones de habitantes durante el Régimen de Franco pero su población penitenciaria era la mitad que al final de la II República lo que supone la práctica inexistencia de una delincuencia obligada por las condiciones económicas.
En España, el sector agrario ocupaba al 50% de la población activa durante la II República. En 1.950 es el 20%. En el sector servicios y el sector industrial la población activa pasa del 18 al 40%: es la entrada de España en la modernidad.
En base a cientos de estadísticas sobre las distintas materias producidas por nuestra nación, España pasa, de ser un país sin industria, a ser la novena potencia industrial del mundo.
Y para que nos riamos todos de Franco y sus embalses conviene saber que a lo largo de la historia de España, hasta 1.939, se construyen 190 grandes presas. Durante el Régimen del Caudillo se construyen 515. No voy a entrar en datos apabullantes sobre kilómetros de carreteras, viviendas sociales construidas, camas hospitalarias o todo lo que fue el nacimiento de las coberturas sociales hasta la Ley de Seguridad Social de 1.963 a la que no se añadió una sola cobertura más hasta el siglo XXI. Tampoco hablaré de la evolución española en materia de educación: escuelas, institutos, universidades laborales, universidades…Simplemente, brutal.
Sí hablaré de emigración. En primer lugar, habremos de coincidir en que las famosas divisas de los emigrantes no se las enviaban a Franco, ni al Estado. Se las enviaban a sus familiares. Ciertamente la mejora en el nivel de vida de esos familiares revertía en una mejora para muchos españoles. Pero esto no es lo importante. Lo importante es que la emigración no nace con Franco sino que viene de siglos y es precisamente durante el Régimen de Caudillo cuando se crean las condiciones económicas para que la emigración de siglos concluya.

Todo este enorme bagaje es simplemente un bosquejo de la Obra del Caudillo. No sé si todo aquello fue suficientemente revolucionario en su apariencia. No sé si fue vestido de la parafernalia revolucionaria suficiente. No sé si para explicarlo se usaron las palabras revolucionarias adecuadas. Pero si sé que fue, a lo largo de la larga historia de nuestra nación, el periodo, el único periodo sin discusión, de la vida de nuestro pueblo en que este evolucionó en materia social y económica de forma absolutamente revolucionaria. Yo, como falangista, me siento orgulloso de aquella etapa, la considero netamente revolucionaria en sus logros y en sus hechos y me enorgullece aún más que se llevara a cabo bajo los principios morales, políticos y sociales de La Falange y del nacionalsindicalismo.

A fecha de hoy, y a pesar de lo que ha caído sobre la figura del Caudillo, Franco sigue siendo un héroe soldado y un héroe estadista para una buena parte del pueblo español que observa, supongo que perplejo, como nadie, ni los nacionalistas españoles si quiera, defienden su memoria públicamente y a veces hablan de Franco como de un simple personaje histórico como si Stalin o los Omeyas no lo fuesen también. Roma no paga traidores. España, en el fondo, es Roma. Así nos va.

Eduardo Arias, www.laredgualda.com

martes, 2 de abril de 2013

Jorge Mario Bergoglio y la patria



Cita de la introducción del por entonces cardenal y arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, al libro “El bicentenario de la independencia de los países latinoamericanos", de Guzmán Carriquiry Lecour, secretario de la Pontificia Comisión para América Latina:



Un país es el espacio geográfico, la nación la constituye el andamiaje institucional. La patria, en cambio, es lo recibido de los padres y lo que hemos de entregar a los hijos. Un país puede ser mutilado, la nación puede transformarse (en las posguerras del siglo XX hemos visto tantos ejemplos de esto), pero la patria o mantiene su ser fundante o muere; patria dice a patrimonio, a lo recibido y que hay que entregar acrecentado pero no adulterado.


Patria dice a paternidad y filiación… patria evoca aquella escena trágica y esperanzadora de Eneas con su padre a babuchas en la tarde de la destrucción de Troya: «et sublato patre montem petivi». Sí, patria supone soportar lo recibido no para guardarlo en conserva sino para entregarlo íntegro en su esencia pero crecido en el camino de la historia.


Patria necesariamente entraña una tensión entre la memoria del pasado, el compromiso con la realidad del presente y la utopía que proyecta hacia el futuro. Y esta tensión es concreta, no sufre intervenciones extrañas, no se extrapola en la confusión de la realidad presente con la memoria y la utopía engendrando fugas ideológicas esencialmente infecundas.



Cardenal Jorge Mario Bergoglio


Buenos Aires, 24 de enero de 2011,


Fiesta de Nuestra Señora de la Paz

lunes, 19 de noviembre de 2012

José Antonio Primo de Rivera: ¡¡PRESENTE!!


"Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia"


¡¡¡PRESENTE!!!

jueves, 2 de agosto de 2012

Blas Piñar, líder de Fuerza Nueva: “El Alzamiento cumplió con las máximas exigencias morales”





A. Robles.- El reencuentro con un español de larga data siempre es agradable, y más si es amigo, y más si es un hombre honesto, culto, cabal… Hace más de 30 años que anticipó con sorprendente precisión lo que hoy nos ocurre y, pese al mutismo de la prensa, sus opiniones y análisis fueron y son una refrescante alternativa a la palinodia oficial. Se trata de Blas Piñar (22 de noviembre de 1918), notario, político y escritor, pero sobre todo, un español siempre fiel a España y a sus sólidos principios. Y tratándose el nuestro de un país donde con tanta facilidad se enajenan valores, se trasvierten principios y se recalifican voluntades, no sería capaz de hallar para él mejor presentación.
Vinculado desde joven a organizaciones católicas, dirigió el Instituto de Cultura Hispánica entre 1957 y 1962. Luego de haber publicado en el diario ABC el artículo ‘Hipócritas’, donde criticaba fuertemente la política exterior de los Estados Unidos, fue destituido de su cargo debido a las relaciones bilaterales que por aquel entonces mantenía el régimen de Franco con ese país. Pese a ello, su fidelidad al general Franco no se vió alterada. Se opuso a la descomposición del régimen, votando y argumentando en contra de la Ley para la Reforma Política; y también se posicionó contra la Constitución de 1978. Once meses después de la muerte del ex jefe del Estado creó Fuerza Nueva, una organización política católica y patriótica que aún sigue siendo hoy un icono sentimental para decenas de miles de españoles.
En 1979 fue elegido diputado por la coalición Unión Nacional. Tras perder su escaño en las elecciones de 1982 disolvió Fuerza Nueva, pero no la editorial del mismo nombre, que siguió publicando libros y revistas. En la actualidad es presidente de honor de Alternativa Española (AES).
Hemos conversado largamente con Blas Piñar y conocido algunos detalles de su último libro (La iglesia y la guerra civil española), otro ejemplo de amasar la historia viva y dolorosa dándole serenidad y perspectiva. De hecho, en las ideas que él sigue defendiendo han mamado muchos que luego fingieron ignorarla o desdeñarla. Pocos ejemplos habrá en la historiografía española de los últimos años de análisis tan certero, de investigación profunda y de exposición calmosa y convicente, como el que Blas Pilar consigue en todas sus obras. Nadie coordinó el análisis profundo y la trascendencia histórica como el Blas Piñar que lanzó en las Cortes del aperturismo las primeras proclamas contra una traición largamente preparada.
“Mis padres me enseñaron con su palabra y su ejemplo a amar y a servir a Dios y a España”, nos explica de forma lenta y pausada, emocionado al desgranar su infancia. “Creo que fui un chico precoz. Por eso viví intensamente mi infancia. Travieso, por añadidura, me rompí, en ocasiones diferentes, un brazo, viviendo en Cartagena, y una pierna, viviendo en Toledo. En Alicante hice parte del bachillerato y presencié en mayo de 1931, poco después de proclamada la República, la quema de iglesias y conventos”.
-¿Fue necesario el Alzamiento?
- Absolutamente necesario, porque la República de 1931 llevó a la nación a una ruina total. El Alzamiento cumplió con las máximas exigencias morales. Supuso, metafóricamente hablando, una operación quirúrgica, pero, además, el punto de partida de un Estado al servicio de España y del bien común.

viernes, 23 de diciembre de 2011

MUY FELIZ NAVIDAD


A todos nuestros lectores y seguidores,MUY FELIZ NAVIDAD

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Feliz cumpleaños, Don Blas





PALABRA DE BLAS PIÑAR

Yo no soy ni historiador, ni periodista ni profeta, pero sí soy un español que tiene conciencia de serlo, que no se ha refugiado de un modo egoísta en su propia celda, y que tampoco, desilusionado por la aparente esterilidad del combate ideológico, abandona la trinchera y se retira, amargado y entristecido, para adormecerse en su hogar.

Por ello, aunque no soy ni historiador, ni periodista, ni profeta, voy a deciros de qué modo el pasado me alecciona, el presente me conturba y el futuro me inquieta. Naturalmente que me refiero al pasado próximo de España, al presente que nos circunda y en el que estamos inmersos, y al futuro lleno de interrogantes, de oscuridad y de graves e inminentes peligros.

El pasado próximo me alecciona al enseñarme que ha sido necesario el sacrificio de una generación heroica y martirial para que nuestra España, sumida en el caos, no desapareciera como sujeto histórico colectivo.

En ese pasado próximo hay dos arquetipos excepcionales que no olvidaremos nunca. Me refiero a José Antonio Primo de Rivera y a Francisco Franco Bahamonde, el Caudillo de la última Cruzada.

Si el primero nos ha dejado una doctrina y el ejemplo de su muerte, el segundo ha reconciliado a los españoles, reconstruyó España, e hizo posible que —a impulso de su continuidad histórica— fortaleciera su unidad, recobrase su grandeza y fuese, repudiando toda clase de servilismo, verdaderamente libre.

Ya sé que hoy, con la palabra o con la pluma, servidores y mandatarios bien conocidos y súbditos del reino de la mentira, pretenden, de un modo especial, ofender, mancillándola, la figura de Francisco Franco.

Por eso, a la vera del Palacio desde el que tantas veces nos habló y tuvimos la dicha de oírle, yo, argumentando en contra de quienes calumniándole le insultan, proclamo con la máxima energía que Francisco Franco, católico practicante fue, en frase de Pío XII, de todos los jefes de Estado el más querido de la Iglesia; que, como militar, fue el centinela de Occidente y la espada más limpia de Europa; y que, como gobernante, hizo de España, modernizándola, en el mejor sentido, la novena potencia industrial del mundo, haciendo también real y palpable que entre nosotros no hubiera ni una familia sin hogar, ni un hogar sin lumbre, ni un español sin pan.

Si ésta es la lección del pasado próximo, veamos ahora, sin obcecación y como testigos del momento, las secuencias sobre el presente de la película que visionamos. Estas son las imágenes: descristianización de nuestro pueblo, que llevado de un ímpetu suicida ha ingresado en “la cultura de la muerte”, con los cuatro millones cien mil abortos de que nos habla el libro “España social”; la ruptura por el divorcio de uno de cada cuatro matrimonios, la creciente equiparación al matrimonio legítimo de las convivencias maritales de hecho y de las parejas de homosexuales, incluso en los cuarteles de la Guardia Civil; la siembra de inmoralidad a través de los medios informativos; los crímenes pasionales y la inseguridad ciudadana —solo semejante a la de Chicago cuando la Ley Seca—, y la impunidad de las blasfemias con que se atreve a anunciarse, por ejemplo, una exposición en Barcelona.

Si esto es así —y nadie podrá negarlo— añadimos ahora que la unidad de España corre peligro inminente. El desafío independentista del gobierno Ibarretxe, la propuesta de un Estado catalán soberano, y la debilidad tanto del Gobierno como de la oposición, nos obligan a presumir y temer que la amputación de España, que ya era potencial en un Estado de autonomías políticas, pueda estar próxima, y que esta amputación, que puede comenzar por la de las provincias vascongadas, sea un estímulo para el troceamiento y desgarramiento de la nación española.

Nosotros —lo hemos repetido infinidad de veces—, no queremos regresar al pasado, pero no renegamos del pasado; y no renegamos por dos razones. La primera, porque la memoria histórica, es decir, la experiencia del pasado nos sirve de guía para no cometer errores y para corregirlos, pero también para detectar los aciertos y completar y perfeccionar la obra; y la segunda, porque, en la intimidad más entrañable de una estructura política pueden descubrirse unos Principios que la rebasan, que no se circunscriben a una época, sino que, aun cuando ésta cambie y se manifieste con perfiles distintos, permanecen y han de ser proclamados y definidos como fecundos manantiales de una sociedad próspera y de un Estado eficaz.

Como cristianos, en este domingo, fiesta de Cristo, Rey del Universo, vamos a gritar ¡Viva Cristo Rey! y, como españoles, que amamos a España y para España queremos lo mejor, ¡Arriba España!

(Fragmento del discurso que Blas Piñar pronunciara el 20 de noviembre de 2003)






























miércoles, 12 de octubre de 2011

Formaré junto a mis compañeros...

 

Tomado de http://elabanderadofalangista.blogspot.com/

Acabo de enterarme del fallecimiento de José Sáez Carrasco, conocido popularmente como Godofredo. A pesar de su avanzada edad mostraba una gran energía hasta que una traicionera enfermedad se cebó en su cuerpo no hace mucho tiempo, lo que imposibilitó su presencia en el último 18 de julio y el último aniversario de la Liberación de Santander celebrados en nuestra ciudad. Aún así, la noticia me ha cogido por sorpresa ya que no sabía que su mal estuviese tan avanzado. Aún recuerdo su presencia el pasado 20N en Madrid, como era habitual.
Pepe cargó con la organización de todos los actos patrióticos hasta el final de sus días, esos actos a los que cada vez acudía menos gente, unos por imperativos biológicos y otros porque es más cómodo unirse al rebaño que apartarse de él. Pepe va a reunirse con su amado Caudillo, no me cabe duda, y aquí quedamos el resto para recoger su testigo o para merecer el vilipendio de abandonar una misión sagrada.
Ha querido Dios que su hijo falleciera un 11 de octubre y así recibir cristiana sepultura nada menos que el día de la Hispanidad, el día que se conmemora la Fiesta nacional de su amada España.

JOSE SAEZ CARRASCO ¡PRESENTE!

miércoles, 21 de septiembre de 2011

ENTREVISTA A BLAS PIÑAR

Blas Pinar Blas Pinar, the historical leader of the right-wing Fuerza Nueva party, gestures during his speech at a rally commemorating the 34th anniversary of Spanish dictator General Francisco Franco's death on November 22, 2009 in Madrid, Spain. Franco supporters gather every year on the Sunday closest to November 20, the anniversary of Franco's death in 1975 and Falange founder Jose Antonio Primo de Rivera's execution by the Republicans 39 years earlier. Falange is the political movement linked with Franco.




Ha sido realizada en el periodico Digital ALERTA DIGITAL.COM:

El reencuentro con un español de larga data siempre es agradable, y más si es amigo, y más si es un hombre honesto, culto, cabal… Hace más de 30 años que anticipó con sorprendente precisión lo que hoy nos ocurre y, pese al mutismo de la prensa, sus opiniones y análisis fueron y son una refrescante alternativa a la palinodia oficial. Se trata de Blas Piñar (22 de noviembre de 1918), notario, político y escritor, pero sobre todo, un español siempre fiel a España y a sus sólidos principios. Y tratándose el nuestro de un país donde con tanta facilidad se enajenan valores, se trasvierten principios y se recalifican voluntades, no sería capaz de hallar para él mejor presentación.
Vinculado desde joven a organizaciones católicas, dirigió el Instituto de Cultura Hispánica entre 1957 y 1962. Luego de haber publicado en el diario ABC el artículo ‘Hipócritas’, donde criticaba fuertemente la política exterior de los Estados Unidos, fue destituido de su cargo debido a las relaciones bilaterales que por aquel entonces mantenía el régimen de Franco con ese país. Pese a ello, su fidelidad al general Franco no se vió alterada. Se opuso a la descomposición del régimen, votando y argumentando en contra de la Ley para la Reforma Política; y también se posicionó contra la Constitución de 1978. Once meses después de la muerte del ex jefe del Estado creó Fuerza Nueva, una organización política católica y patriótica que aún sigue siendo hoy un icono sentimental para decenas de miles de españoles.
En 1979 fue elegido diputado por la coalición Unión Nacional. Tras perder su escaño en las elecciones de 1982 disolvió Fuerza Nueva, pero no la editorial del mismo nombre, que siguió publicando libros y revistas. En la actualidad es presidente de honor de Alternativa Española (AES).
Hemos conversado largamente con Blas Piñar y conocido algunos detalles de su último libro (La iglesia y la guerra civil española), otro ejemplo de amasar la historia viva y dolorosa dándole serenidad y perspectiva. De hecho, en las ideas que él sigue defendiendo han mamado muchos que luego fingieron ignorarla o desdeñarla. Pocos ejemplos habrá en la historiografía española de los últimos años de análisis tan certero, de investigación profunda y de exposición calmosa y convicente, como el que Blas Pilar consigue en todas sus obras. Nadie coordinó el análisis profundo y la trascendencia histórica como el Blas Piñar que lanzó en las Cortes del aperturismo las primeras proclamas contra una traición largamente preparada.
“Mis padres me enseñaron con su palabra y su ejemplo a amar y a servir a Dios y a España”, nos explica de forma lenta y pausada, emocionado al desgranar su infancia. “Creo que fui un chico precoz. Por eso viví intensamente mi infancia. Travieso, por añadidura, me rompí, en ocasiones diferentes, un brazo, viviendo en Cartagena, y una pierna, viviendo en Toledo. En Alicante hice parte del bachillerato y presencié en mayo de 1931, poco después de proclamada la República, la quema de iglesias y conventos”.
-¿Fue necesario el Alzamiento?
- Absolutamente necesario, porque la República de 1931 llevó a la nación a una ruina total. El Alzamiento cumplió con las máximas exigencias morales. Supuso, metafóricamente hablando, una operación quirúrgica, pero, además, el punto de partida de un Estado al servicio de España y del bien común.
La Iglesia y la Guerra española
-’La Iglesia y la Guerra española de 1936 a 1939′ es el título de su último libro. ¿Qué ha pretendido con este trabajo?
Me creí obligado a escribir este libro para dar testimonio a las nuevas generaciones de lo que fue la Cruzada española de 1936 a 1939, una de las gestas más limpias, más hermosas y más heroicas de una patria en la que los héroes y los santos nacieron con tanta abundancia como las flores en la primavera, así como de lo que yo llamo proceso secularizador, que ha ido minando y destruyendo todo lo que supuso y significó dicha Cruzada y el Estado confesional que nació de ella, católico, nacional y social, al servicio del bien común, consiguiendo que España se reencontrase a sí misma, como quería Ángel Ganivet, reconstruyéndola sobre los sillares de la tradición.
-¿Qué estuvo en juego durante la guerra civil?
Lo que importa destacar para comprender la Cruzada es que lo que se puso en juego durante la misma era una civilización de raíces cristianas; raíces que con su savia habían creado Europa, y que en España, providencialmente, aún tenían vigor para alzar en armas a una parte de nuestro pueblo, y enfrentarse y vencer a un enemigo poderoso y sin escrúpulos, que pretendía sustituir esa civilización por otra —que en realidad no puede considerarse civilización—, antitea y antiespañola. En el libro, que ha sido muy bien editado, trato cada asunto con pruebas y documentación.
-¿Qué objetivo querría que cumpliera la lectura de este libro?
Uno fundamental. Que las nuevas generaciones tengan un conocimiento real de la verdadera memoria histórica y que ayude a conocer mejor a aquellos hombres que aceptaron el martirio y que formaron parte de la mejor generación de nuestra historia.
-Sin embargo, muchos protagonistas del régimen franquista mudaron más tarde sus puntos de vista a un lugar democráticamente más confortable y seguro…para ellos, naturalmente.
En efecto, muchos de los que celebraron la victoria de Franco, incluso con testimonios escritos, luego participaron en la puesta en práctica de un proyecto para hacer desaparecer España como sujeto colectivo. La mayoría de los casos que cuento los he vivido y en otros fui un testigo de excepción.
Lucha entre el bien y el mal
-Sorprende sin embargo que aquella nación con tantos héroes y mártires por metro cuadrado haya degenerado en la actual masa amnésica española, mediocre, inculta, acobardada, nihilista y consumidora voraz de televisión basura.
La historia humana es siempre una lucha entre el bien y el mal. Esa lucha ya tuvo lugar entre los ángeles buenos y los malos. Desde ese perspectiva se entienden esos cambios que usted subraya. Recuerdo una frase de Agustín de Foxá. Decía que el imperio norteamericano sería capaz de convertir la selva amazónica en una calle asfaltada. Pero añadía a continuación que para completar esa gigantesca tarea haría falta un hacha y alguien que la portara. Ese hacha ha funcionado en España estos años…pero manejada por poderes ocultos al servicio del mal. Vemos que hasta una parte de la Iglesia ha renunciado a su labor y contribuido a la desaparición de la unidad católica y de su labor evangelizadora. Esa misión evangelizadora la encomienda Dios a los hombres. No olvidemos que los hombres están hechos a imagen y semejanza de Dios y que las naciones están hechas a imagen y semejanza del hombre.

-Con este capital humano, ¿se puede ser optimista?
No. La II república, durante sus cinco años de vigencia, no fue capaz de deshacer instituciones básicas como la Iglesia, la familia y el ejército…Por desgracia, estas instituciones sí han podido ser demolidas en estos últimos 36 años.
La demolición del régimen se produce desde dentro
-Gracias sobre todo a personas que juraron lealtad a Franco.
La demolición del régimen surgido el 18 de julio se produce desde dentro. No podemos olvidar que la UCD fue fundada por siete personas que habían sido ministros o altos cargos en el régimen nacionalcatólico. Estos hombres, al llegar la transición e incluso mucho antes, defendieron la negociación de muchos valores. Contribuyeron a la creación de fronteras lingüísticas, culturales y fiscales que han provocado la fragmentación de España. Comenzaron la labor de demoler tres puntos estratégicos que unifican una nación: Religión, Educación y Defensa. De hecho, el régimen fue desmontado desde su interior por muchos de los que que juraron defender principios innegociables.
El enemigo pudo entrar en la fortaleza porque el puente levadizo fue bajado desde dentro.
-¿Dónde comienza a prepararse la transición?
En la embajada de España en Londres. Hay un acontecimiento en plena transición que merece ser conocido. Durante una cena en casa de Miguel Boyer, en 1977, a la que que asisten entre otros Manuel Fraga y Felipe González, se brinda por la llegada de los socialistas al poder antes de cinco años. Blas, uno de mis nietos, acaba de publicar un libro (‘La tesis prohibida’), a mi juicio bastante notable, donde el lector hallará respuestas a muchos interrogantes sobre la demolición del régimen anterior.
Fraga preconizó la falsa reforma
-¿Qué ganaba Fraga con eso?
No lo sé. Tal vez actuara de buena fe pensando que la demolición del régimen nacionalcatólico sería lo mejor para España. Fraga fue uno de los hombres importantes del franquismo, que preconizó la falsa reforma. Desde su artículo en ABC sobre la Derecha posible, a su coautoría de la Constitución rupturista de 1978, hay una actitud permanentemente manifestada de desprecio hacia nosotros.
-¿Se hizo el cambio político desde la legalidad?
- Todo fue un auténtico contrafuero. Incluso la Constitución es ilegal, pues las Cortes que la aprobaron no fueron convocadas -como lo fueron las de la II República- como Cortes constituyentes.
Fe y esperanza
-Usted ha defendido muchas veces el papel de responsabilidad que tienen los cristianos españoles frente a esta España secularizada y en permanente contradicción con los dictados de la fe.
Y lo sigo haciendo. Los cristianos tenemos que tener fe y esperanza. Aunque el enemigo sea todopoderoso, los que tenemos esperanza seguimos luchando como el primer día. Debemos permanecer unidos y trabajar en la búsqueda de la verdad, que es lo que hace Alerta Digital, que en muchos aspectos es heredero del espíritu del desaparecido diario ‘El Alcázar’, al representar la búsqueda de la verdad y el compromiso con España.
-¿Qué le diría Blas Piñar a todos esos españoles desorientados y compungidos que, sin embargo, votan al PP como la opción menos mala?
Que también ellos tienen la obligación y el deber de conocer la verdad y que a veces el mal menor termina siendo el peor de los males.
Más al lado de España que nunca
-Comprenderá que esta España no nos guste a muchos y que incluso a veces sintamos la tentación de renunciar a nuestra condición de españoles en los términos más severos.
Hoy esta España estoy seguro que no gusta a mucha gente. No puede gustarnos una España que está enferma, herida, maltratada, amnésica, incluso agonizante. Pero así como cuando nuestra madre está enferma o nuestro hijo está a punto de morir no huimos, no nos fugamos, sino que estamos presentes para que recobren la salud; cuando vemos esta España que no nos gusta, agónica y en trance de muerte, los buenos españoles tienen que sentirse más españoles que nunca y estar más al lado de España que nunca.
Frente común
-Aún existiendo numerosas fuerzas políticas patrióticas que básicamente defienden lo mismo, ¿por qué no surge una que asuma la tarea vertebradora que desempeñó Fuerza Nueva hasta 1.982?
Cuando se llega a un momento tan grave, a situaciones límites como la presente de nuestra patria, es absolutamente lógico y obligatorio el que todos aquellos que son y se sienten españoles se unan en un frente común, hoy más necesario que nunca.
-¿Qué opina del aborto?
El aborto infringe el derecho fundamental de la vida porque no sólo supone un homicidio contra un ser pequeño e indefenso, sino que, según el Concilio Vaticano, se trata de un crimen absolutamente abominable.
-¿La legalización de la ‘cultura de la muerte’ en España supone que estamos llegando a las últimas consecuencias de la tesis contractualista y voluntarista de Juan Jacobo Rousseau?
Absolutamente, con olvido notable y gravísimo además de que el hombre desde la nada no tiene derecho a la existencia y que los hijos no eligen a sus padres y que los ciudadanos no optan por una patria determinada porque, según esa teoría, la existencia, la afiliación y la nacionalidad no nos vienen dadas directamente por la naturaleza. Aquí no hay decisiones voluntarias. Por eso tenía mucha razón José Antonio cuando nos decía que la patria no es un contrato sino una fundación y, por consiguiente, el tratamiento político de la patria no puede compararse al tratamiento jurídico de un negocio contractual. Nosotros no tenemos la patria, sino que pertenecemos a ella. Tan pertenecemos a ella que cuando se olvida la tradición, que es la que nos da identidad y continuidad; cuando queremos disponer de una parte de nuestra patria con mutilaciones y amputaciones creyendo que la patria pertenece a nuestro patrimonio, estamos actuando contra natura. Una patria no es un todo social simultáneo sino que es un todo social continuo en la cual se integran las generaciones pasadas, presentes y futuras.
Por eso siempre hemos dicho que España es una unidad de historia, de convivencia y de destino. Cuando no se concibe la patria como una fundación, cuando se estima que la patria es algo contractual y negociable, algo discutido y discutible, cuando se pregunta si hay razones suficientes para que España siga viviendo, si no ha llegado la hora del ‘finis Hispaniae’, los que la amamos profundamente nos levantamos y gritamos aquel grito noble y valiente de: “Santiago y cierra España”.
Patriotismo versus corrupción
-¿Por qué cree que la solución a muchos de los problemas nacionales está en ’más patriotismo y menos partidismo’?
La política rectamente ordenada se orienta al bien común y el bien común de la naturaleza del hombre no sólo contempla su perfección en el tiempo, la mejora de su calidad de vida, sino también esa perspectiva trascendente, porque el hombre es y sigue siendo hijo de Dios y, por consiguiente, portador de valores eternos. A veces esa vocación política tiene su origen y fuente en el patriotismo y el patriotismo puede ser afectivo o efectivo. Decía José Antonio que el patriotismo afectivo es algo sensual, sentimental, emotivo, algo telúrico y efímero, que en muchas ocasiones pasa y desaparece.
Por el contrario, cuando el patriotismo es efectivo, se pone de relieve en el transcurrir monótono de todas las jornadas, en una conducta consecuente al servicio del bien común que la política exige. La diferencia es que el patriotismo efectivo es fundamentalmente crítico, no para avergonzarnos de España, sino para entregarlo de forma consciente al servicio de nuestra patria.
“NO HAY UNA MONARQUÍA AUTÉNTICA, SINO UNA CORONA DESPRENDIDA DE LA INSTITUCIÓN MONÁRQUICA”
-¿Cómo era Franco?
- Un católico practicante, un español excepcional, un estadista hábil y un militar preparado profesionalmente que consiguió la primera victoria contra el comunismo y sus cómplices.
-¿Qué relaciones mantuvo usted con el Caudillo?
- Solamente las que tenían algo que ver con la dirección del Instituto de Cultura Hispánica o con mi designación de consejero nacional.
-¿Cuáles fueron los principales errores del Régimen?
A mi juicio tres: primero, convertir el Movimiento -palabra que implica dinamismo vital- en burocracia tecnócrata, que se distanció de la doctrina (de los Principios) y aceptó el crepúsculo de las ideologías; segundo, no combatir con instrumentos legales y táctica coherente la actividad política manifiestamente ofensiva de una parte, docente y discente de la Iglesia que, como demostró la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, renegó de la Cruzada, bendecida por la Pastoral Colectiva de 1937; tercero, permitir que las personas manifiestamente hostiles al sistema ocupasen en el mismo, en los medios de comunicación y en enmascaradas manifestaciones artísticas y culturales, a los más altos niveles, puestos de la mayor influencia y responsabilidad.
-Su mitin en la plaza de las Ventas, en julio del 78, impresionó a sus adversarios. ¿Qué recuerda de aquel acto?
- Todos nuestros actos tuvieron una asistencia multitudinaria y fervorosa. Los que celebramos en la Plaza de Toros de Las Ventas no fueron una excepción. De ellos recuerdo muchas cosas, pero en especial, los disparos del Grapo contra algunos de los nuestros.
-¿Con qué apoyos financieros contaba Fuerza Nueva?
- Con el de nuestros bolsillos y con algunos donativos de quienes, por miedo o por prudencia, no querían dar su nombre.
-¿Como vivió sus años de diputado?
- Creo que me gané el respeto de la Cámara. Mis intervenciones fueron escuchadas con atención y aforo completo. Las relaciones personales fueron muy pocas. Ni los adversarios políticos de siempre, ni los tránsfugas del franquismo, podían simpatizar con mi postura. Hubo excepciones, claro es, en los dos campos, pero fueron muy pocas.
-¿Dañó a su partido la teoría del voto útil?
Muchísimo. El voto útil fue y sigue siendo el voto del miedo o el voto del interés. Desgraciadamente, como decía don José Guerra Campos, el número de interesados es infinitamente mayor que el número de idealistas. Mi frase repetida, “Tu aplauso, un voto”, no fue escuchada.
-Tras las elecciones de 1982 se disolvió Fuerza Nueva. ¿Sigue considerando acertada esa decisión?
La considero, al menos, no desacertada; y ello por varios motivos: porque no podíamos asumir los riesgos de todo tipo en un Régimen -Gobierno y Oposición al mismo- que nos perseguía con el máximo rigor, sin obtener, pese a las concurrencias multitudinarias a nuestros actos, éxitos electorales; porque estábamos asfixiados económicamente y nos era imposible mantener un mínimo de presencia en la vida pública; y, porque, aun dejando de ser partido político, seguiríamos nuestra labor con esperanza de futuro, a través de la editorial, de la revista y de las asociaciones que creamos inmediatamente a fin de mantener el fuego sagrado.
-¿Qué opinión tiene sobre la monarquía en general y sobre la que tenemos en particular?
- Una cosa es la monarquía y otra sus apariencias. A una monarquía aparente, que había perdido su identidad, es decir, la unidad de poder, con las limitaciones naturales, se refirió José Antonio. La monarquía es algo más, mucho más que la Corona. Hoy, en España, no tenemos una monarquía auténtica, sino una Corona desprendida de la institución monárquica y puesta sobre un régimen político que nada tiene que ver con aquella institución.
-¿Qué recuerda de sus entrevistas con el príncipe Juan Carlos y actual rey?
- No puedo olvidar las conversaciones que mantuve con él. En alguna ocasión fue el propio Juan Carlos, siendo príncipe, el que me llamó a La Zarzuela. En una audiencia en la que me acompañó un numeroso grupo de dirigentes muy cualificados de Fuerza Nueva, le reproché, en voz alta, que nos llamara “monopolizadores del patriotismo”. Lo encajó bien. Nos acompañó hasta el final de la escalera que da acceso al Palacio. Delante de todos, y sonriendo, me dio un fuerte abrazo de despedida. Conservo la foto.
-Usted ha conocido a muchas personalidades extranjeras. ¿Podría hablarme de algunas? ¿Qué trato ha tenido con líderes nacionalistas como Horia Sima, Almirante, Le Pen…?
Sería interminable hablar de ellos. Aguinaldo, en Filipinas, al que visité dos veces, me hablaba profundamente emocionado de la Madre España. Alfredo Stroessner, en Paraguay, era un gran admirador de Franco. Augusto Pinochet, siempre, en el poder y fuera del poder, hizo pública su amistad conmigo. Con Eduardo Frei, antes de ser presidente de Chile, tuve muy buenas relaciones, aunque no de signo político, pues era antifranquista. Con Giorgio Almirante y Jean Marie Le Pen combatimos por una Europa muy distinta de la que dibuja la Constitución que se nos propuso. Almirante, que amaba sinceramente a España, era un gran señor, al que acompañé en muchos actos. Juntos hablamos en Italia, en Francia y en España. Me brindaron sus consejos, generosamente, el rumano Horia Sima, el belga Leon Degrèlle y el portugués Pedro Soares Martinez.